8/11/12

Instrucciones para volverse completamente loco


Para alcanzar un estado de perfecta locura, primero has de nacer con todas tus facultades perfectas e intactas. Así notarás mucho mejor los avances que hagas.


Mientras creces, empieza poco a poco a rebelarte contra todo lo que no entiendas y contra todo aquel que te marque pautas que no quieras seguir. Recibe hostias de todas partes y en todas direcciones. Siéntete solo muchas veces. Pide ayuda y no la recibas.  Equivócate, reconoce tu propio error, a continuación olvídalo y vuelve a equivocarte en lo mismo. En este punto, nota cómo ya dudas entre si tu problema es que no das más de ti o es que quizás has perdido un poco el norte.

Sufre algún que otro despido inesperado. Sufre traiciones, a ser posible de gente que no esperes. Traiciona tú también. Siéntete culpable.

Arriesga siempre que creas que merece la pena. Pierde muchas veces. No te perdones según qué pérdidas. Agradece, con el tiempo, alguna otra.

Critícate a ti mismo por las manías que vayas adquiriendo pero no las sueltes. Sé exigente contigo mismo hasta hacerte daño de vez en cuando. Pregúntate por qué eres como eres, con lo fácil que parece ser aquel otro que se sienta frente a ti en el trabajo.

Al menos una vez tienes que enamorarte de un sujeto X. No sólo eso que has hecho a veces de sentir mariposas que se han convertido luego en simples crisálidas para más tarde ser orugas a las que tienes cariño. Más bien has de sentir que el sujeto te da ganas de quererte a ti mismo, no sólo a él. Siente dolor por sus penas, ten ganas de gritar con sus alegrías. Sé consciente, para tu propio horror, de que tu voluntad y tu cordura ya no están en tus manos. Tienes que perder el control y odiarte por no saber ni querer recuperarlo. Siente pánico al pensar que el sujeto pueda dejarte. Que te deje. Muérete varias veces para volver a resucitar. Vuelve a morir, vuelve a resucitar. Remonta. Sana. Vuelve a sentir mariposas por otro sujeto que volverán a ser orugas.

Envejece sintiendo que no has terminado de entender absolutamente nada, es importante que no percibas en absoluto que ahora eres más sabio.

Pasa los últimos años repasando episodios de todo lo vivido. En este punto ya hará tiempo que la vida te obligó a enloquecer en menor o mayor medida, así que el repaso no dolerá; la locura es analgésica.