30/8/14

Grupo opresor VS Grupo oprimido

Me he planteado muchas veces este post sobre la división de nuestra sociedad en dos grupos: opresor y oprimido. No es un tema complejo ni difícil de entender, tampoco es una invención mía ni una teoría conspiranoica: ambos grupos existen. Ni siquiera creo que pueda caber un debate sobre este hecho, aunque sí debate sobre muchas otras cuestiones relacionadas. A pesar de estar tan segura de la existencia de ambos grupos y de que están perfectamente delimitados: hombres y mujeres, opresores y oprimidas, siempre me resistía porque daba por hecho que hay personas (muchas, miles aún) que no están preparadas para asumirlo. Yo misma me he resistido, y es lógico, teniendo en cuenta que crecemos en una sociedad patriarcal y machista y aceptamos como buenos patrones que no lo son. Mis reservas para escribir el post, creo, estaban bien fundadas, porque hace unos días en Twitter salió este tema y tuiteé lo siguiente:



La verdad es que pensé que este tema en un post tendría rechazo pero nunca hubiera imaginado la repercusión real que tendría. Me sorprendió por ambas partes: hombres aceptando su condición de privilegiados y reconociendo a la mujer como oprimida (muchos más de los que esperaba) y la cara triste: hombres y mujeres negando tanta opresión y aceptando que sí, que habría opresores pero que ellos no lo eran (ninguno en absoluto de todos los que contestaban) puesto que no hacían uso de los privilegios de ser hombre. Y fueron muchos más, también, de los que hubiese creído.

Así que, dado que el tema ya salió, escribo por fin el post aprovechando la coyuntura y los tuits que me regalaron durante aquel día.

Voy a contestar de nuevo a preguntas que me hicieron, obviando las faltas de respeto, los deseos de muerte y los insultos, pero dejándolos para que se vea el poco nivel de aceptación de algo tan claro como el machismo y la opresión que sufrimos las mujeres en este país.
Me pregunta que si ya es opresor por tener una cosa que cuelga entre las piernas. La respuesta es: ¿tienes privilegios por el simple hecho de tener esa cosa colgando entre las piernas?
Si tienes privilegios por el simple hecho de ser hombre, ¿por qué te parece tan raro que con tus privilegios estés oprimiendo a las mujeres que no los tienen?
Aquí otro amable colaborador en el debate me insta a aprender a diferenciar entre hombres que hacen uso de sus privilegios y los que no. Quizás no se ha dado cuenta de que no todos los privilegios que la sociedad le otorga por ser hombre son desechables o renunciables. ¿Cómo un hombre puede deshacerse del privilegio de cobrar más que las mujeres en la misma categoría? (Muchos negaron el otro día este hecho, así que lo ilustro con una noticia de un medio nada sospechoso de estar influenciado por ningún movimiento feminista).


 


Hay privilegios como el sueldo, la ausencia de condescendencia de tus superiores, el saber que ninguna mujer te va a violar en tu portal, la tranquilidad de ir a entrevistas de trabajo sin miedo a ser rechazado porque tienes edad de ser madre, etc. a los que ningún hombre, por muy feminista que sea, puede renunciar. Pero esto no lo acepta mucha gente, por muy obvio que sea.
Hay muchas feministas que sostienen que todos los hombres son opresores por disfrutar de estos privilegios, aunque ellos no quieran. Quizás lleven razón, pero no estoy de acuerdo, yo personalmente necesito que el hombre sea forma activa de la opresión para denominarlos "opresores", quizás me equivoque. Lo que sí está claro es que si eres privilegiado, aun sin querer, formas parte de la opresión aunque sea de manera involuntaria. Muchos hombres se rieron aquel día del hecho de pertenecer al grupo opresor y de que las mujeres estemos oprimidas. Haciendo a su vez, chistes machistas o comentarios despectivos de los que se desprende un desprecio brutal por el debate.

No he considerado nunca que un piropo sea acoso callejero, pero entiendo que otras chicas sí puedan sentirlo así. Todo depende del piropo y de la chica. Yo solía ser de las que opinaban que un piropo amable debía ser agradecido (como se agradece un cumplido) y nunca reprobado (mucho menos ser respondido con un insulto). Pero empiezo a preguntarme quién mide la amabilidad en un piropo. Yo puedo considerar un piropo amable y otra chica puede sentir que han sexualizado su cuerpo mientras andaba por la calle o hablaba por teléfono con su madre, lo cual no siempre es bien recibido por la receptora, no sólo porque el hombre la haya sexualizado, sino porque él se ha sentido con la autoridad de expresarlo en voz alta, de anteponer su deseo de hacérselo saber a ella por encima del derecho de esa mujer a pasear, estudiar o hablar tranquila sin que la molesten o aborden, mucho menos abordarla para algo así: hacerle saber que han pensado en ella en unos términos que puedan hacerla sentir incómoda o intimidada (sentirse así por ese desconocido y en ese contexto, claro). En el caso del tuit anterior me lo vuelvo a replantear. El simple hecho de que te miren por la calle con deseo sexual explícito, ya es motivo para sentirse acosada. Y esto vuelve al tema principal: es machista porque el hombre pone sus deseos de hacer notar su atracción por encima del respeto que debería sentir por un igual que podría sentirse incómoda, y esto pasa porque, sencillamente, no la ve como un igual.

Volviendo al tema del rechazo a reconocer ambos grupos, me topé también con respuestas que, con su propia negación del problema, lo confirmaban rotundamente:
Otros, por mucho que intenté explicar que por ser hombre no se es opresor y machista, al igual que por ser mujer no se es feminista, se enrocaron en que no podía ser determinante tu sexo para estar en un grupo u otro.
Después de contestar unos 50 tuits como éste me di cuenta de que iba a ser imposible hacer entender el concepto porque el problema ya no estaba en mi explicación sino en el rechazo que el tema les producía y, por lo tanto, la negación constante de cualquier motivo que les diéramos yo o los demás. Pero lo repito: una mujer machista oprime más que un hombre feminista, pero esa mujer seguirá siendo oprimida y el hombre seguirá siendo privilegiado y por lo tanto del grupo opresor.

Aquí, mi colega @dbravo, me dijo:
Y sí, por supuesto, yo como mujer blanca pertenezco al grupo opresor de gitanos, indígenas y tantos otros. No tengo problema en aceptar una realidad obvia. Todos podemos pertenecer a grupos opresores u oprimidos.

Otros, no sólo negaron los privilegios del hombre, sino que aseguraron que las privilegiadas éramos las mujeres.
Para empezar, no me considero privilegiada porque en una discoteca no quieran cobrarme la entrada; muy al contrario: me siento carnaza para moscones, partiendo de la base de que yo no pisaría un sitio donde yo no pago y mi acompañante sí por ser hombre. Pero si hay sitios donde las mujeres no pagan, no está relacionado para nada con el hecho de que por ser mujer merecemos no pagar, sino más bien al revés: ven a la mujer como un reclamo, y lo usan a su conveniencia. No se dan cuenta de que usar este argumento de la discoteca para negar el machismo ya es en sí machista. Y te lo encuentras en cada conversación sobre feminismo que tengas con un hombre que se tiene por “para nada machista”.

Hay algo obvio, y es que raro es el hombre que se considera a sí mismo machista. De hecho, yo creo que el hombre que se sabe machista y lo dice, es un mito: no existe. Lo que sí existen y muchas, al parecer, somos las feminazis, que somos todas aquellas que no pensamos como los hombres “para nada machistas” y somos incluidas en este grupo automáticamente. También tenemos al tipo de hombre que piensa que tu lucha por la igualdad está movida por una envidia de pene, (cuánto daño hizo Freud y MHyV).
Si tú, mujer, te quejas de ser oprimida, no te quepa duda de que lo que te pasa es que o eres lesbiana o tienes envidia de pene. Y no hay más. No intentes razonar, porque este tipo de hombres evitará debatir contigo:
Pero quizás lo que más duele de este tema son las mujeres machistas, que, por supuesto, niegan su condición machista.



 No voy a comentar nada sobre esto porque (creo) se comenta solo.

Sí quisiera hacer una aclaración sobre el término “privilegiado” a raíz de este tuit de @serranoismael (que entre otros muchos, supo aceptarse en el grupo opresor):
Cuando decimos que un hombre es un privilegiado por tener mayor sueldo que una mujer, no queremos decir que no sea su derecho o que deba renunciar a él. Simplemente significa que tiene un privilegio SOBRE la mujer. Ambos pueden estar cobrando una millonada muy por encima de la media pero él ser privilegiado por cobrar más que ella. No se habla nunca de que cobrar un sueldo digno sea un privilegio: es un derecho. El privilegio lo tiene el que cobra más sobre la que cobra menos haciendo el mismo trabajo.

También quiero remarcar que me parece necesario el uso de expresiones como “Grupo Opresor” y no “Grupo Privilegiado”, porque no significan lo mismo y porque el primero es más exacto al ser el segundo consecuencia del primero: el hecho de que haya privilegiados conlleva que haya oprimidas.

No confundamos "expresarse correctamente" con "maquillar la realidad para que sea más amable". De hecho, el negar que esté bien expresado, es negar que existe la opresión. Dejemos de suavizar el lenguaje para no ofender, porque así es más difícil concienciar. Al igual que pedimos que en las noticias se hable de “asesinato” y no de “muerte” cuando un hombre mata a su pareja, usemos “opresores” frente “privilegiados”. El lenguaje puede ayudarnos o ser un obstáculo: usémoslo a nuestro favor. Si maquillamos conceptos fomentamos pensamientos así:
Todo parece ser un problema inocente de términos, un problema nominalista, pero no nos equivoquemos: es un problema de aceptación de que vivimos en una sociedad dominada por y para el hombre.
Y sí, estoy oprimida porque los hombres tienen más permiso que yo a envejecer, porque tienen más posibilidades que yo en una entrevista porque yo estoy en edad de ser mamá; estoy oprimida porque toda mi vida he tenido miedo de los portales y los callejones; porque ha habido hombres que se han sentido con el derecho de meterme la mano bajo la falda y me han arrancado besos que no he querido dar; porque se han masturbado delante de mí en plena calle; porque me han hecho sentir incómoda con miradas lascivas en el metro; porque tengo amigas a las que adoro que han sufrido abusos sexuales y pienso que me he librado de milagro, pero no sé si mañana o pasado me libraré: los portales siguen estando ahí; porque me pregunto que, si tengo una hija, ella se librará; porque he tenido que demostrar el doble que muchos hombres en mi trabajo para que se me tenga en consideración y no se me trate con condescendencia, porque tengo que soportar comentarios sobre mi aspecto, mi edad, mi perfección, sobre lo mucho que estoy comiendo y la tripita que me ha salido, porque el acoso es diario y desde muchos frentes: la prensa, la tv, el trabajo, tu vecino, tu jefe, la publicidad; porque yo y todas estamos rodeadas; porque tenemos que estar perfectas, porque a partir de los 40 somos invisibles, pero los hombres a partir de los 40 son maduritos deseables; porque nos quedan peor las palabrotas; porque esa falda es muy corta; porque con ese escote no querrás que no te miren; porque tu novio qué dice de que salgas con tus amigas, porque sí, todas vivimos oprimidas.



11/8/14

La verdad es ésta

La verdad es ésta: Una no elegía pensar en colores, es que Una no sabía pensar de otra forma. Tampoco es que reparara en ello de forma consciente, como se pueda reparar en la manía de otro o en una nueva peca propia. Una coloreaba pensamientos instintivamente en función de los sentimientos que le provocaran. ¿Acaso no lo hacían todos? -podría haberse preguntado si alguien se lo hubiera hecho notar-. Gris para los recuerdos nostálgicos, amarillo para los furiosos, púrpura sólo para los más felices.


En los pensamientos que le dedicaba a Gus, su hermano mayor, siempre predominaba el rojo, y sí, de verdad le quería, por mucho que de niños los rojos se le hubieran mezclado a diario con los amarillos. El hecho es que el rojo se fue apropiando de la mayor parte de los pensamientos que atañían a Gus conforme se iban haciendo adultos. Diferentes tonos de rojos, a veces pálido, a veces sangrante.


Como a mucha gente le -nos- ocurre, Gus tenía una vida interior mucho más florida que la real, por eso se sumía en sus pensamientos más a menudo de lo que al resto de su entorno le gustaría. Una se reía a veces de él cuando tardaba dos o tres intentos en atender cuando se le llamaba. “Para tu próximo cumpleaños te voy a regalar una sonda y te alimentaremos por ella, así no hará falta ni que te sientes a la mesa”, decía entre risas. Entonces Gus la cogía como si fuera un fardo, se la echaba al hombro y recorría el pasillo gritando: “Mamá, ¿dónde te pongo la leña? ¿la echo al fuego?”. Y a Una se le atragantaba la risa y se le inundaba la cabeza y la vista de rojos y púrpuras.


La madre de Una y Gus estaba siempre tan ocupada con su vida exterior que cuando por las noches se sentaba frente al televisor con su familia, miraba con los ojos vidriosos la pantalla sin ver, oía las risas de sus hijos de fondo, como una lluvia densa amortiguada por un cristal, agradable pero lejana. La madre estaba allí con ellos pero no estaba, porque su otro ella caminaba por un sendero entre palmeras inclinadas por la fuerza -durante años- del viento. Conocía el camino, por entre pensamientos y dunas, hasta un rincón en una playa de una isla -no le pidamos que la señale en un mapa porque a lo mejor necesitamos más planos de otros mundos- de donde colgaba, entre dos troncos gruesos, una hamaca de hilo blanco y cojines mullidos color lima; tenía una peculiaridad su hamaca y es que era imposible no quedarse profundamente dormido en ella. La brisa le tostaba la piel, el sol calmaba sus runrunes y el balanceo de la hamaca le traía recuerdos antiguos difuminados por medio siglo.


El padre de Gus y Una la llamaba con suavidad, cada noche: “Te has vuelto a quedar dormida en el sofá, Lúa, mi amor”. Y Lúa lo miraba cada noche sin saber dónde estaba ni quién era este hombre. Segundos de dulce confusión, de trance entre el sol y la noche, el lima de la hamaca y el marrón ajado del sofá. Entre la soledad de una isla y la multitud de su familia.


Él le preparaba la cama, sabiéndola cansada después de lidiar con el día a día, y la ayudaba a acostarse entre sueños. La besaba en la frente, amoroso, y la miraba respirar profundamente, sin preguntarse dónde estaría realmente, dónde está cada noche. Luego cogía su móvil y mandaba el último SMS del día a la mujer a la que amaba y a la que en unas horas daría los buenos días, vía SMS. Empezó perdiendo contra ella cientos de partidas de ajedrez online y hablando de vez en cuando de movimientos ingeniosos, de torres y caballos para acabar hablando cada día de cualquier cosa menos de reinas o peones… de hecho, ¿podría hacer ya un par de años que no jugaban una partida de ajedrez? Ahora nada importaba, ni las partidas, ni la casa donde vivía ni la cama donde dormía, lo único que le hacía revivir era Zoe, la mujer a la que no podía tener porque mujer ya tenía.


A Zoe siempre la podías encontrar en el rastro de Madrid, en los bares de Malasaña, en las aceras, en los sitios donde había ginebra. Trabajaba sin descanso para huír de sí misma, para no quedarse a solas con ella y su dolor por él. Zoe, que siempre fue alegre, se iba marchitando por la frustración de tener algo intangible, o lo que es lo mismo, de no tener nada en absoluto. Y la frustración se volvió rabia, y la rabia odio, y el odio nostalgia, y la nostalgia indiferencia.
Pero contra todo pronóstico y cuando ya sus amigos murmuraban entre ellos -o para ellos- que la risa de Zoe no era ya suya y que el corazón parecía latirle por inercia, Zoe volvió a reír, volvió a sentir, volvió a vivir en los brazos de Loy.


Loy era silencio. No necesitaba hablar para expresarse, para que Zoe le entendiera. Loy sabía mirar de ciento veinte formas, sabía sonreír de mil, sabía hasta casi sonreír, sabía hacer malabares entre la sonrisa y la risa, entre la risa y la carcajada. Sabía, sabía y sabía. Y Zoe entendía. Podían pasar horas en la misma habitación, leyendo, besándose o haciendo el amor y hasta la guerra sin cruzar palabra. Y ni siquiera eran conscientes de lo silencioso de sus yos. “Ahí no vive nadie”, dijo una vez una vecina señalando la puerta de Loy. Cuando Zoe se lo contó, contrariada, él enarcó una ceja, luego frunció el ceño… suspiró y la besó, le daba igual el mundo, le daba más Zoe.


Y unos años después, el día que Zoe echó a volar desde el mismo sitio donde había aterrizado y encontró su nota de despedida sobre el tablero de ajedrez, Loy tampoco dijo nada. Se sentó en el borde de su cama, releyó mil veces la nota -lentamente, como si en alguna de las lecturas la carta fuera a decirle que todo había sido un error, una confusión, que no, que no se había ido-, cerró los ojos y lloró sin sollozar, como lloran las musulmanas en los duelos, Loy parecía seguir las reglas islámicas, llorando sin llorar, llorando sin sonar. Y así estuvo... él no sabe el tiempo, y si no lo sabe él, nadie puede saberlo... hasta que el dolor del hambre le hizo salir de la habitación y arrastrarse hasta la nevera.

Kim, que en su vida se tiñó el pelo de ningún color y juró que ahora que su pelo era gris no cambiaría de parecer, se encontró a Loy bañado por la luz del frigo y dio un paso atrás, como si hubiera visto un espíritu. ¿Quién no diría que Loy lo era? Pálido y ojeroso, con el pelo revuelto y vestido tan sólo con una bermudas blancas, miraba el interior del frigorífico como si hubiera un horizonte inmenso imposible de abarcar: la mirada perdida, la expresión abatida, los hombros caídos. Kim sabía que Loy había perdido algo. No sabía qué o quién, pero su luto era palpable desde el salón, a través del pasillo. Kim, que siempre sacudía los rodapiés golpeándolos con un trapo como si realmente fueran peligrosos, los limpió entonces despacio, como si la preocupación le restara newtons. De todas las casas que limpiaba ésta era su favorita porque era como limpiar para sus hijos, y es que Loy y su compañero de piso tenían la edad -o al menos eso creía ella, que siempre fue muy buena echando años- de su hijo pequeño, el único que le quedaba ya en casa.


Kim siguió yendo, semana tras semana, a la casa de Loy. Él dejaba el dinero en la mesa de la cocina sin decir palabra y se despedía de ella con una sonrisa tímida.


La última vez que Kim fue a limpiar a casa de Loy, sonó el portero automático con pequeños toques enérgicos. Ella se sobresaltó. Abrió la puerta y encontró a una chica menuda con el pelo corto como un chico, hoyuelos incluso sin sonreír y los ojos grandes, como si estuviera sorprendida constantemente. Se presentó y dijo que venía a ver la habitación que había quedado libre y Kim se preguntó si la chica no se habría confundido de piso.


Loy apareció sin hacer ruido, como siempre. Y se disculpó. “Es que me voy, Kim”.
Se iba. Quizás de la ciudad, quizás del país. Y Kim pensó que lo que Loy quería era irse de Loy una temporada. Kim siguió con sus quehaceres sin decir nada, no era asunto suyo aunque sintiera que nada en el mundo justo en ese instante podría ser más asunto suyo que aquello.


Loy miró a la chica que ocuparía su habitación con timidez, la invitó a pasar dentro de la casa con un movimiento de la mano. Ella no dejó de mirarlo con aquellos ojos que no sabías si estaba asustada o sorprendida porque tú eras el primer humano con el que se cruzaba. Esa mezcla de timidez y ternura hizo que Loy necesitara hacerla sentir cómoda, tranquila, serena. Así que habló. Le contó despacio cuál era su habitación, el baño, los vecinos, los pros, los contras y hasta bromeó sobre los cuadros colgados de las paredes, pintados por él mismo, “no son gran cosa, como puedes ver, pero son míos y me los llevo”. Ella suspiró, mostrando un alivio exagerado por librarse de ellos. Él rió. Por primera vez en mucho tiempo Loy soltó una carcajada y siguió hablando. Y habló. Y habló. Y ella, a pesar de que Gus estaba abajo esperándola en doble fila, escuchó y escuchó.


Todos los tonos de púrpura decoraban la habitación, hubiera jurado que sí.

10/8/14

Israel y Palestina: boicot y ONG

Este post no pretende crear un debate sobre Israel y Palestina. 
Este post sólo pretende dar un par de ideas más sobre cómo podemos nosotros ayudar a Palestina en el bloqueo económico, apartheid y exterminio étnico que sufre desde hace décadas por parte de Israel de manera impune.

Existen, a mi entender, sólo dos formas efectivas de ayudar. Una de ellas es haciendo donativos a ONG como UNRWA y Médicos sin Fronteras. Tenía mis reservas con respecto a UNRWA, ya que nace de la misma ONU, pero investigando y preguntando a gente que ya trabaja con ellos tengo que rendirme a la evidencia de que es una de las mejores opciones. Me puse en contacto con ellos para preguntarles cómo invierten las donaciones que reciben, qué parte de ellas es privada y qué parte pública. Me contestaron enseguida:


"... el 100% de los fondos que recaudamos se envían a terreno, no nos quedamos con ningún porcentaje de ayuda recaudada para cubrir el coste de la organización, ya que el coste de funcionamiento de nuestra ONG se financia a través de la ONU. Algo que nos diferencia de otras ONG".

Aquí podéis ver  la auditoria del año 2012  y la memoria de actividades de ese año. Aún no está acabada la de 2013, pero sus cuentas son públicas y podéis consultarlas en su web cuando se publique. En esta memoria están todos los programas que tienen en las 5 áreas en las que están trabajando: Siria, Jordania, Cisjordania, franja de Gaza y Líbano, además de las actividades que realizan España. 


La actividad de las ONG es fundamental para paliar tanto el daño físico y psicológico de los palestinos como la reconstrucción de sus ciudades. En la última operación del ejército de Israel, más de 65000 palestinos se han quedado sin casa, hospitales y colegios. Sin contar con que más de 1.500 personas han muerto, 392 de ellas niños, y unas 10.000 están heridas, con la dificultad añadida de no tener suficientes recursos ni infraestructuras para ser atendidas.

Aquí podéis donar. (Sólo con 20 euros significan alimentar a una familia de Gaza durante un mes).



Sin embargo, a pesar de ser imprescindible, las ONG no pueden tener otro carácter que no sea paliativo. Están siempre que se las necesita sobre el terreno para ayudar y reconstruir, pero mientras Israel no pare el apartheid y el exterminio, el problema persistirá.



Y aquí es donde entra la segunda forma de ayuda y puede que la única que resulte determinante para acabar con el abuso de Israel sobre Palestina. Teniendo en cuenta que sentarnos a esperar a que la ONU sancione a Israel por no respetar ninguna convención de Derechos Humanos es prolongar eternamente la agonía de Palestina -o presenciar en directo y desde casa cómo desaparece- se creó en 2005, y desde el propio pueblo palestino, un llamamiento dirigido a la comunidad internacional. Inspirados en el boicot que consiguó acabar con el apartheid sudafricano, pretendían que nosotros, desde nuestros territorios, aplicáramos esta misma estrategia. 


Teniendo en cuenta que las Desinversiones (que atañen a fondos de inversión) y las Sanciones (que van dirigidas a gobiernos y entes jurídicos) nunca llegan, nos centraremos en el Boicot, que es donde -como consumidores- podemos actuar. No olvidemos el poder que tenemos haciendo política a través de nuestro consumo. Si somos conscientes de este poder el resto vendrá rodado. De hecho, una de las grandes marcas de frutas israelí (Agrexco) tuvo que cambiar de nombre (pasó a ser Mehadrin) debido al boicot que sufrió en todo el mundo.


Lo tenemos relativamente fácil, ya que existen varios tipos de boicot y de una u otra forma podemos aplicarlo:




  • Boicot económico directo
Aquí tenéis la relación de productos israelíes que se comercializan en España. Yo he hecho un resumen con logos y motivos de las más sangrantes, además de las más fáciles de identificar.





La he hecho con Paint y muchas horas, los que me seguís sabéis que nunca fui la más lista de mi clase y que estas tareas se me dan regular, pero está hecha con la mejor de las intenciones y con la idea de que sea más fácil compartir para que llegue a más gente.

Hablé con los chicos de BDS en España y me confirmaron que localizar productos de Israel a través del código de barras 729 era difícil y para nada efectivo, ya que también usan otros números (he leído que para evitar el boicot, no sabría deciros si este motivo es el real y/o el único). Buscando en Internet he encontrado una aplicación gratuita para iOS y Android llamada Buycott, a la que sólo hay que enseñarle un código de barras para que te muestre toda la información que necesitas saber sobre el producto, dependiendo de la campaña a la que estés suscrito.

Éste es el tuit con el pantallazo de la primera vez que la usé:



Tengo que decir que no es una aplicación de apoyo a Palestina, de hecho, cualquier puede crear una campaña de apoyo a lo que desee, por lo que os encontraréis tanto con campaña propalestinas como prosionistas, que ayudan a localizar productos de marcas que hacen boicot a Israel y algunos sionistas la usan para hacer a su vez, boicot a las marcas que boicotean a Israel.




  • Boicot cultural y deportivo: las chicas de BDS me escribieron lo siguiente:
"Israel tiene una estrategia muy potente de hasbará (propaganda), donde invierte millones en mostrar al mundo su "cara amable", vender una normalidad que no es tal. Participa en Eurovisión, en las ligas europeas de fútbol y baloncesto, etcétera. Israel ni está geográficamente en Europa, ni es un régimen que deba ser normalizado y premiar su racismo en todos estos escenarios.Los equipos deportivos israelíes o grupos como Mayumana son un ejemplo directo de esta política".


Más de 300 artistas forman ya parte del BDS y la lista no para de crecer, ayer supimos que Lana del Rey es la última es sumarse. En España no pueden decir lo mismo Sabina, Serrat o Chambao. Just saying.



Y para acabar:



  • Boicot académico: lejos de esa imagen de reductos críticos que podríamos tener, las instituciones académicas israelíes son una pieza clave en la fabricación de conocimiento en torno al apartheid y la ocupación. Desde proyectos de investigación militares y armamentísticos, hasta investigaciones centradas en hasbará y creación de líderes políticos sionistas..



Si se os ocurre algo más, ya sabéis; el post puede editarse en cualquier momento si la ocasión lo merece.




2/6/14

España Republicana