23/02/12

Teoría de los paralelos barbianos

Te voy a contar un secreto tonto.

Ojo, es tonto, pero es un secreto. Y como tal, tienes que guardarlo con tu vida.

Hasta a los más insignificantes y anodinos hay que darles el tratamiento de secretos de estado si su dueño es importante para ti. Todo el mundo sabe que para medir lo que estimas a una persona, tienes que pensar simplemente cuántas torturas estarías dispuesto a soportar antes de revelar uno de sus secretos. Bueno, esto no lo sabe todo el mundo porque me lo inventé yo, pero piénsalo y me darás la razón.

Siempre he sostenido (sólo en mi cabeza, nunca en voz alta por temor a corroborar mi fama de loca) que hay mundos paralelos a éste.

Te lo voy a explicar. Existen varios universos que trascurren a la par que éste, donde no todas las vidas que vives son iguales ni todos los escenarios idénticos. Aquí, en éste en el que estamos tú y yo, en éste en el que te estoy escribiendo un mail en pijama y con una coleta de enredos, estamos viviendo una sola de las vidas posibles. Quizás no es mala, porque no pasamos hambre, ni frío y tenemos un techo y hasta un coche con el que ir al trabajo. Pero tampoco es inmejorable; no pasamos las vacaciones en un yate anclado en Aruba ni tenemos el remedio definitivo para sanar a los que más queremos si enferman. Pero en cada uno del resto de los mundos, nuestros otros yo corren diferentes tipos de suerte. En unos, amaremos profundamente nuestro trabajo y eso nos hará felices de por vida... en otros, mendigaremos en las calles nuestra cena cada día y eso hará que nunca experimentemos el sentimiento de plenitud. Sería lo más justo que cada uno de nosotros tuviera un yo en cada escenario de todos los posibles. Me niego a pensar que mientras unos, por simple suerte al nacer, tienen una madre que les da una colleja cuando la necesitan, mientras otros viven toda su vida sin saber qué se siente al tener una madre, mucho menos una madre que sabe cuándo dar collejas. Así sin más, sin experimentar el otro extremo.

En cada uno de los demás universos somos nosotros mismos y aunque en cada uno hayamos evolucionado de una forma diferente, somos, en esencia, la misma persona. Así que, si mueres en uno: GAME OVER; mueres en los demás. Me gusta perfeccionar esta teoría mía, fantaseando con que los infartos, muertes súbitas y demás despedidas inesperadas pasan, en realidad, porque tu otro yo ha muerto en ese instante en otro universo por causas mucho más lógicas que el hecho absurdo de que una parte de cuerpo ha fallado, así sin más.

Te cuento todo esto, porque si esta teoría fuera cierta, otro tú podría estar justo ahora sentado al lado de otro yo en un cine de VOS viendo, por ejemplo, un documental sobre los señores de la guerra en el sur de África. Por ejemplo también, mi otro yo podría haberte mirado de reojo cuando las escenas me hicieran llorar, como siempre hago por vergüenza con mi coincidente de butaca en los cines, y darme cuenta de que tú también me miras de reojo, porque también tú necesitas asegurarte de que nadie te está viendo llorar.

Quizás hicieran falta dos vidas más para que yo me decidiera a preguntarte qué te ha parecido el documental, cuando al final empezaran los créditos. Y a lo mejor otras dos para pedirte que me invitaras a un capuccino en la cafetería más cercana. Complicado, pero podría pasar; de hecho, podría estar pasando mientras lees este mail y me visualizas en pijama y sin peinar. Y a lo mejor, en ese paralelo no hay personas, ni por tu parte ni por la mía, que pudieran molestarse porque tú y yo tomáramos un capuccino en la cafetería más cercana y habláramos de los señores de la guerra en el sur de África. Y yo podría mirarte hablar, haciendo como que tus ojos me parecen de lo más normal y que tu timidez no me mata. Y tú podrías decirme que si me apetece acompañarte mañana a comer helado de stracciatella a una heladería nueva del centro. Y yo querer. Y tú sonreír porque sí que voy a ir. Y si está pasando, mi otro yo me da mucha rabia,  independientemente de si vive en un yate en Aruba o tiene que mendigar calor por las calles, porque la cabrona se está tomando un capuccino contigo y mañana va a verte otra vez.

Y ése es el secreto que te quería contar. ¿Cuántas torturas estarías dispuesto a soportar antes de revelarlo?

22/01/12

La sal

      -No sé por qué te enfadas, amor - le decía él mientras ordenaba unos papeles sobre la mesa del despacho - ya tengo una edad y este negocio ya iba de mal en peor. La mejor decisión era la que ya he tomado y de la que, no te voy a mentir, no me arrepiento. No pienso dar marcha atrás, el trato con Pelayo está hecho. – Terminó el papeleo, inquieto, y miró a su mujer.


La joven ni se movió, sentada junto al ventanal, con los ojos fijos en el exterior. Su piel era pálida y su expresión inescrutable. Las manos, frágiles, descansaban sobre los reposabrazos de la butaca de siempre. El pelo negro estaba sujeto con alfileres de plata, de manera sencilla y elegante.


     -Además - siguió hablando el anciano desde la mesa del despacho, sin llegar a sentarse,- así tendremos más tiempo para nosotros, querida. – Gesticulaba con las palmas de las manos hacia arriba, ansiando ser entendido. Necesitaba que ella lo aprobara.- He pasado más de la mitad de mi vida metido en sal, oliendo sal, con sabor a sal... tengo la piel tan seca y arrugada que parece que soy tu abuelo, en vez de tu marido... comprende que ahora, a mis sesenta y dos años, quiera vender el dichoso negocio para tener tiempo para mí... y para ti. Para nosotros.


Ella no pronunció ni una palabra. Continuó impertérrita con la mirada perdida, fija en algún punto indefinido del jardín repleto de árboles, el cual rodeaba la casa como una fortaleza, impidiendo la mirada de extraños desde el exterior.


El anciano se acercó a la butaca donde estaba su mujer. Se colocó detrás, encendió su pipa con cortas pero hondas caladas y le puso a la joven una mano en el hombro.


     -Sé que lo entenderás cuando lo pienses mejor. - se giró hacia la pared de caoba del despacho, frente al ventanal, donde colgaban cabezas de reses a modo de trofeos. Una de un joven jabalí y otra de un fiero león del Serengueti, a los que ninguno mató él. Su preferida era la de un toro veleto, un semental al que dieron muerte en la Plaza de Las Ventas de Madrid, hacía al menos veinte años. - y bien sabe Dios que lo echaré de menos, pero ya es hora de que me dedique a ello como hobby, no como una obligación. Después de tantos años casados, querida, es hora de que nos dediquemos a disfrutar la vida, o lo que nos queda de ella, juntos.


El taxidermista se inclinó sobre su joven y bella esposa y la besó en los labios. Ella no le devolvió el beso, hacía treinta años que no lo hacía.


    -Así mejor, amor, no soporto que estés enfadada conmigo.- La miró con el ceño fruncido y de repente rió a carcajadas - ¡qué cosas tienes! ¡Claro que te quiero, mujer! No podría quererte más.

25/12/11

¿Deberíamos invadir y frenar a Corea del Norte?


A raíz de la muerte del líder norcoreano, se debate qué se debería hacer con semejante país para proteger a sus ciudadanos y al resto de nosotros.


Antes de responder a la pregunta del título, por favor, lea hasta el final.


- Según un informe de la organización en defensa de un banco de alimentos, más de 12 millones de niños están amenazados con el riesgo de una alimentación no adecuada y de hambre en este país. De manera significativa, el estudio concluyó que más de tres millones y medio de niños menores de cinco años se enfrentan al hambre. Esta cifra equivale al 17% (uno de cada seis) de los niños de cinco años y menores. El hambre aumenta en la mayoría de las ciudades de este país y seguirá repuntando en 2012.

- Además, uno de cada 25 habitantes es funcionalmente analfabeto.

- Cada año, una de cada cinco personas es víctima de un crimen en este pais, la tasa más alta del planeta. En 2009, los residentes mayores de 12 años sufrieron un total estimado de 4,3 millones de crímenes violentos, 15,6 millones de delitos de propiedad así como 133.000 robos personales, con lo que la cifra de víctimas por 1.000 personas fue de 17,1, de acuerdo con un informe dado a conocer por el Departamento de Justicia nacional.

- Reconocido por los propios dirigentes, este país tiene un total de 5.335 ojivas nucleares. Lo más vergonzoso es que, a pesar de haber acusado a otras naciones de poseer bombas nucleares y de producir uranio para su fabricación, ellos han sido los primeros y únicos en utilizar estas armas contra la población civil.

- Hace ya una década que se comenzaron traslados de presos a un lugar que se ha convertido en símbolo de las violaciones de derechos humanos perpetradas por el gobierno de este pais en nombre de la lucha contra posibles ataques del exterior. A día de hoy, cientos de presos continúan allí sin cargos ni juicio. Además, han salido a la luz pública las torturas utilizadas por el ejército del pais. Se entiende que dichas técnicas de tortura no son sino la aplicación actualizada de las directivas de contrainteligencia del ejército y los servicios de seguridad exterior, contenidas en los Manuales de Interrogatorio Coercitivo (tortura).


¿Debería un país así ser intervenido internacionalmente para garantizar el bienestar de sus ciudadanos y del resto del planeta?

22/12/11

Penélope o "qué mierda todo, ¿no?"

Mis padres ponían mucho el vinilo de Serrat, Penélope, cuando yo era pequeña. Sobre todo los domingos por la mañana mientras limpiaban. Mi hermana y yo nos dedicábamos a estorbar.

Una mañana de un domingo de ésos, yo, con más ganas de estorbar de lo normal, me acerqué a mi padre. Él estaba en el salón, con una botella de Glassex y un trapo, dándole a los cristales de la ventana. Me acuerdo bien de aquel día, hacía mucho sol, pero también mucho frío. Mi padre canturreaba la letra de “Penélope”.

- ¡Papá! - le dije segura de que iba a decir algo que le resultaría súper gracioso y que haría que me mirara con los ojos brillantes de orgullo. - A Penélope en el colegio seguro que le dicen Pene, jajajajajajajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa -.

Mi padre se rió, claro, cuando uno tiene una hija medio-retarded tiene que tomarse las cosas a guasa para seguir adelante con la vida. Pero no me esperaba para nada el vuelco que daría la historia, ni que ese día se me quedaría grabado en la memoria.

- ¿Ponemos desde el principio la canción y la escuchamos juntos?- dijo él, no sé cómo lo decía todo que hacía que el plan más mierda pareciera divertido.

-¡Sí! - exclamé yo, como si me hubieran dicho que íbamos a Disneylandia.

Él puso la aguja del tocadiscos en el principio de la canción. Y en cada estrofa, lo frenaba.






- Penélope va a despedir al hombre del que está muy enamorada a la estación de tren. Y se sienta en un banco a esperar a que vuelva.- empezó.

- Ajam. - yo estoy fascinada, sentada en el suelo, mirando la aguja del tocadiscos... una vez él mismo me contó que las agujas de los tocadiscos se hacen de diamante, y desde entonces me da miedo tocar la nuestra.

Él seguía retransmitiéndome la jugada.

- Cuando él le dice “volveré antes que de los sauces caigan las hojas” se refiere a que volverá antes de que llegue el otoño, pero claro... aún es abril.

- Hala! Pero esa señora no puede esperar tanto en un banco, ¿no? Tendrá que comer.



- Sí, comerá, claro - y sonreía.- Pero ella espera mucho más tiempo, porque él no llega en otoño, por eso dice la canción “uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar, para ella son muñecos”. Porque pasa el tiempo y baja mucha gente del tren, ella los mira... pero ninguno es él.


- A ver, y ¿después del otoño qué viene? ¿El verano?

- No, el invierno.

- ¿Y no se va del banco ni en invierno? ¿Esperándolo a él? - a mí aquello ya no me parecía divertido en absoluto.

- No, no te preocupes, porque él vuelve. El caminante, vuelve. Y ahí es cuando le dice a Penélope: “mírame, soy tu amor, regresé".


- ¡Sí! Y ella se pone tó contenta, ¿no? - yo miraba su mano, frenando el disco... quería que lo soltara, escuchar a Serrat confirmando que Penélope y el caminante se miran, se abrazan y se van a casa juntos, calentitos a una estufa.

- No... - Y entonces soltó de nuevo el disco.


Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero".
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.


No estaba segura de haber entendido. Así que me quedé callada, pero recuerdo muy bien que se me estaba formando en la garganta el mismo nudo de lágrimas que cuando me reñían, o el mismo que cuando me acordaba de que David el Gnomo se fue voluntariamente a morir, convirtiéndose en aquel árbol.


La canción acabó y yo no dije nada, porque cuando me pasaba lo del nudo, me quedaba callada. Me daba vergüenza hablar, sabía que si lo hacía se me quebraría la voz.


- ¿Has entendido el final?- me preguntó mi padre sentándose conmigo en el suelo.

Yo menée la cabeza, pero temía haberlo entendido.


- Ha pasado tanto tiempo que ella ya no lo reconoce... Cuando dice “no era así su cara ni su piel”, Penélope está pensando en el caminante el día que se fue. Cuando ha regresado ya es más viejo, ha cambiado. Entonces le dice: "Tú no eres quien yo espero". Y se queda allí sentada y él se va sin ella.


Yo noté que la barbilla se me estaba arrugando y eso hacía que se me notara que quería llorar. Mi padre se dio cuenta y no pudo aguantar una carcajada. (Sí, un hijoputa tremendo).


Rompí a llorar como si no hubiera mañana, me tendí en el suelo bocabajo y me tapé la cara con los brazos, no tenía consuelo. Quería preguntar más cosas de Penélope, si estaba ya bien, si alguien la convenció por fin de que el caminante que se fue era el mismo que volvió; pero estaba enfadada con mi padre, con Serrat y con el caminante. No quería hablar con/de ninguno de ellos.


Mi madre, que estaba limpiando la cocina, vino al salón. Mi padre le explicó por qué lloraba.

- ¿Tú por qué le explicas estas cosas a la niña, carajote? - le riñó mi madre, y me levantó del suelo como pudo, mientras él intentaba consolarme aguantándose la risa.

- Mamá, Penélope se queda un montón de tiempo esperando al novio, y él tarda mucho. ¿Por qué tardó tanto, mamá?- el hipo no me dejaba pronunciar todo del tirón, me parecía una historia horrible, una injusticia, algo para olvidar, no para hacer una canción.

- No sé, porque él se va a la guerra, creo. - mi madre, buscaba con la mirada la complicidad de mi padre.

- ¡¡¡Jajajaja!!! - mi padre, poco cómplice.

- Mamá, ¿nadie le dijo a Penélope que él era el novio? ¿Vive aún Penélope? ¿Y él?

- Claro que viven, los dos viven aún... y se casaron.- dijo ella.



Supe que me mentía, porque ella también empezó a reírse después de decir esa frase.








Claro, con estos padres, seguro que ahora entendéis muchas de las carencias que me afectan.



PD: Para completar esta historia he tenido que llamar a mi padre, porque no recuerdo cómo seguía, creemos recordar que tuvieron que sacarme a la calle con la bici para que se me pasara el sofocón. Aunque no estamos seguros de si lo de sacarme al parque fue ese día o el día que descubrí que el Ratoncito Pérez TAMBIÉN era mentira.


Para Xosé, que me hace siempre risa.

11/12/11

Altercado Tarantino vol. I

A mí, en la vida, Tarantino sólo me ha traído problemas y discusiones de pareja.


He escrito la primera entrega (y, basándome en mi constancia, seguramente también será la última) a la que llamaremos: Altercado Tarantino vol. I


Yo salía con un chico muy majo al que llamaremos Quentin (pero no se lo diremos porque se enfadará aún más) y, una noche, me preparó una cena de lujo-romántica-sorpresa... Qué poco me gustan las sorpresas, señordios, qué poco.


Sabía que tramaba algo porque me lanzaba indirectas del tipo: "¿Qué haces el miércoles que viene?", "No hagas planes el miércoles que viene", "Los miércoles no son días para hacer nada". "El miércoles que viene, el miércoles que viene..." 
Pero tengo la misma capacidad de concentración que una babucha y no me daba tiempo a atar cabos: "¿Qué será lo que pasa el miércoles que vi... ¡hala! y este padrastro? Ouch, escuce un mont... Uh, creo que me está dando hambre, ¿es hora de comer?" Y así, en bucle.


El miércoles yo volvía a España después de un destacamento horrible: ida a Río de Janeiro el lunes y vuelta a España el miércoles, tripulación de dinosaurias que no movieron el culo en ninguno de los trayectos, avión lleno, pasaje hijoputa, retrasos y problemas en el embarque. Llegué a Madrid que no sabía ni cómo me llamaba, con el horario cambiado y ganas de quemar edificios. 


Yo no me acordaba de que era miércoles, para qué voy a mentir. Y aunque me hubiera acordado de que era miércoles, no me hubiera acordado de que era el día que Quentin nombraba tanto. Ahora sí, ahora ya no se me olvida.


Llegué a casa y estaba sola -mi compi de piso, EQM, estaba en uno de sus viajes sexuales- así que cogí una manta y helado de Cherry García y me puse Kill Bill en el portátil. Kill Bill hace que el mundo me parezca un sitio mejor y el helado de Cherry García mientras la veo me equilibra el karma cuando lo tengo en negativo. Pensé: "Voy a silenciar el móvil, que la gente es muy tocapelotas y yo hoy no estoy pa hostias". Y eso que la gente que me conoce sabe que odio profundamente hablar por teléfono, pero llaman igual. De hecho, desde que existe Whatsapp, mi vida ha dado un salto cualitativo, los árboles me parecen más verdes y el cielo más azul. No, pues todavía hay gente que sigue llamando. 


Pensaba hablar con Quentin cuando acabara la peli, que ya estaría descansada y de mejor humor, pero necesitaba un rato a solas después de los dos días en Brasil con semejante panda de azafatas-viejasglorias que no pararon de decir en ambos vuelos: "ve tú, que eres joven, jajaja!", "hazlo tú, que tienes buenas piernas, jajaja!", "haz café para los pilotos tú, que todavía tienes mucha energía, jajaja!". Pues me voy a cagar en vuestras putas madres, yo, que como soy joven tengo una lengua... jajaja!




En fin, me tapé con la manta y me puse la peli, no eran más de las 9. No llegué despierta ni a la masacre de la capilla. Me quedé sopa abrazada al helado.




Me despertó un timbrazo horrorosamente largo. ¿Qué es eso? ¿El fijo? Ah, no, si no tengo... ¿Un camión de bomberos? No creo, vivo en un octavo... ¿La puerta? ¡La puerta! Dios, ¡fuego! ¡Tiene que ser fuego! Corrí a abrirla y allí estaba Quentin. Bueno, parecía Quentin, pero también parecía Jack Torrance en El Resplandor.



Barbi: - Quentin! Has venido! - dije con alegría.


Quentin: - Qué observadora... - dijo entrando y mirando el sofá, la manta y el portátil con recelo.


B: - Uh, qué te pasa?


Q: - Hoy es miércoles.


B: - Bueno, no te pongas así, peores son los lunes.


Q: - Te dije que me llamaras el miércoles en cuanto llegaras.


B: - Pues claro, si iba a llamarte. - pensé: "Me va a dejar. O a matar. O a dejar y luego a matar".


Q: - Ya es jueves, son las dos de la mañana. 


B: - ...Se ve que me he quedado dormida...


Q: - Tenía mesa reservada en sitioqueadorasperonuncavamosporquelacuentanoshacellorar.


B: - ...


Q: - Y estas entradas para ver a Luis Piedrahita. - deja dos entradas sobre la mesa del salón.


B: - ...


Q: - ¿Te importaría decir algo, Barbi? Y... ¿Qué coño tienes en la cara?


B: - Helado de Cherry García...






:_____(




* Actualmente, Quentin lleva dos años y medio viviendo con su novia, una chica genial y con una memoria de elefante. 


* Barbijaputa sigue soltera y engullendo helado de Cherry García como si se lo fueran a quitar.









18/11/11

Los caramelos del AVE.

Cuando era azafata, alternaba los contratos como auxiliar de vuelo con los contratos en el AVE, ya que en mi compañía aérea (ni en ninguna -a no ser que fuera low cost-) no te prorrogaban nunca para evitar tener que hacerte fija, y tenías que pasar seis meses fuera para poder volver. 

Me gustaba mucho trabajar en el AVE pero me pasaba como en los aviones: odiaba dar el servicio en la clase bussiness, siempre intentaba trabajar en turista. En el AVE, en concreto, no hay servicio en la clase turista, el equivalente era ir en cafetería. Yo siempre pedía hacer los trayectos allí. Si me aburría, pedía a algún compi que se quedara por mí y yo me iba a repartir caramelos. ¿Sabéis esos caramelos que daban en el AVE? ¿Los Gummys? ¿De gomitas de colores? Yo ya no puedo comerlos. Una tarde pasé un trayecto entero Madrid-Sevilla engulléndolos porque no había apenas pasajeros y acabé de rodillas en el váter, vomitando colorines.













Pero me seguía gustando repartirlos en los vagones de turista (a los de preferente y club no se les daba). Pasaba por el pasillo sosteniendo la cestita y ofreciendo Gummys, y aprovechaba para observar a la gente. Yo soy mucho de hacerme mis películas dependiendo de cómo sea el que tengo delante, y le adivino la vida rápidamente. Luego nunca acierto, pero echo el rato. 

A los que metían la mano hasta el codo con avaricia, les bajaba sutilmente la cestita y se quedaban con la mano haciendo pinza en el aire, yo hacía como que no me daba cuenta, como que era el tracatrá del tren el culpable de que la cesta se apartara. A veces eran más rápido que yo y se quedaban un puñado grande, entonces sólo me quedaba odiarlos en silencio. 

Los niños que, tímidamente, sólo cogían UN caramelo, eran mis favoritos. Sólo a ellos les regalaba más. Lo mejor eran sus caras de alucine... Aunque también los había que se tiraban de cabeza a la cesta, derribando a su paso cualquier obstáculo... lo peor de éstos eran sus madres.

Una vez el tren hizo un extraño y se fue la cesta a tomar culo, el vagón parecía la cabalgata de reyes, todo el mundo tirándose al suelo a coger caramelos. Ese día me jodí una rodilla y un señor la clavícula. Sí, exacto, la gente es la mierda. Joder, ¡esos caramelos se pueden comprar en el puto kiosco! ¿Qué coño le pasa a la gente con las cosas gratis? 


No todo era horrible, un día iba en mi paseillo reparte-gummies con otra compi, cuando vi sentada en un asiento de ventana a Eva Amaral: iba escuchando música y mirando por la ventana. En un curro así, como ves a famosos todos los días dejas de darle importancia y sólo te interesan cuando meten la pata o arman algún pitote (como ahora nos pasa a todos en twitter). Pero a mí Amaral me encanta nivel "hazme un hijo", y quería mirarla mucho rato y tocarla a ver si era suave. Como sabía que eso, probablemente, haría que me quedara sin curro, mejor le dije a mi compi que le pidiera un autógrafo para, por ejemplo, mi hermana: así conservaría el trabajo y algo de ella. Yo no podía pedírselo personalmente porque tengo una deficiencia mental que me impide controlar correctamente el sentido del ridículo. Es muy chungo padecer esto porque pedir un autógrafo a Amaral te parece inconcebible pero luego consideras una buena idea decirle a Pastora Vega: "la había confundido con Nati Abascal". Luego te ponen mala cara y piensas: "claro coño, es que Nati Abascal podría ser la madre de Pastora Vega". Pero ya es tarde, porque ya lo has dicho.

Amaral fue tan maja como la había supuesto, y vino a darme el autógrafo en mano (mi compi le dijo que creía que lo de mi hermana era una excusa y que mejor pusiera mi nombre... qué astuta... o qué mal miento yo). 

Lo bonito de trabajar en la clase turista era que jamás podías toparte con la hija de la infanta retarded o con Rajoy y sus muecas marca Elascoputo.

Cuando trabajas en una cafetería, aunque ésta sea la de un tren, oyes historias y te pasan cosas de todo tipo. Cuanta más gente tratas, más extrañas y complicadas son las historias.

Una noche montó en la estación de Zaragoza una chica que tenía una entrevista a la mañana siguiente. El trayecto era Zaragoza-Barcelona.

Entró en la cafetería, pero como era el último tren del día no había nadie, sólo yo, así que me contó todo lo relacionado con la entrevista. Escuché callada hasta que dijo:

-... y voy nerviosísima, porque es un puesto que me encantaría. Ojalá tenga suerte! Además me apetece muchísimo mudarme a Madrid.

-Ah! ¿Tienes la entrevista mañana en Barcelona pero el puesto sería en Madrid?

-No, jajaja, la entrevista la tengo en Madrid.

-¿Mañana por la mañana en Madrid?

- Sí, claro.


A ver cómo le decía que se había equivocado de vía y de tren y que no había remedio ya porque ése era el último del día y la iba a llevar hasta la otra punta del país.


Odio dar malas noticias, se me da fatal. 

Yo - Pero... este AVE va a Barcelona...
Ella -...
Yo -Es decir, Barcelona y NO Madrid.
Ella -...
Yo -Sabes, no? Barcelona. Camp Nou. Olimpiadas´92.
Ella -...

Nunca he visto llorar tanto a nadie. Y lo único que le salía era: "pero no puede ser, no conozco a nadie en Barcelona". Ah, haberte equivocado hacia una ciudad con familiares, hasta para equivocarse hay que saber.


Recuerdo que se me ocurrió esa gilipollez, me pasa mucho en las situaciones tensas. Bueno, y en las relajadas. 
Dado que aquella pobre no iba a pensar con claridad en unas horas, intenté hacerlo yo por ella.


Al final pensé una solución que incluía yo+barbibuga+a toda hostia a la estación de autobuses+llegar muy tarde a polvete con rollete contemporáneo+posibilidad de bronca del tipo: "No te tomas en serio esta relación"*.


Fue todo deprisa y corriendo, pero cuando la vi alejarse, una vez ya en la estación de autobuses, pensé: "Hala, nunca sabré si consigue el curro o no!". De hecho no, no lo sé a día de hoy, porque no intercambiamos los teléfonos. 




Chica de los rizos y el llanto escandaloso: si por un casual lees esto, dime si llegaste y si te cogieron!




PD: Recordadme que otro día cuente el día que Punset me habló. O la noche que se rompió la catenaria del tren y nos quedamos tirados en mitad de la nada sin luz y sin aire fresco. O el día que un compi no me vio agachada recogiendo una lata de debajo de un asiento y me atropelló con el carrito de las bebidas. 










*Al final no se enfadó. No por eso, al menos.







23/10/11

La entrevista sosaina de Rolling Stone

La revista Rolling Stone me entrevistó sobre Tuiter.


Tal y como yo lo veo, si empiezas un reportaje diciendo que los entrevistados somos "incisivos, burracos y críticos", no es lógico que cuando contestemos de esa misma manera, nos cortes las respuestas "incisivas" y dejes sólo las neutrales. Si lo que hay es falta de espacio, avísame y resumo mi opinión, pero no me la resumas tú. Eso o directamente no me entrevistes.

Si me censuran a mí, que soy una mindundi, por meterme con Melendi o por nombrar a Beyoncé y Esperanza Aguirre, qué no harán los periódicos de tirada nacional con gente que opina cosas controvertidas e interesantes de verdad.


Ésta es la entrevista íntegra:


1. Nombre (si quieres, apellido), edad, profesión, lugar en que vives, desde cuándo usas twitter

Barbijaputa. 31 años. Soy andaluza pero vivo en Madrid. Uso Tuiter desde finales del año pasado, aunque me hice la cuenta mucho antes.  Los de protección de testigos no me dejan decir dónde trabajo.



2. Cuáles son tus mayores hobbies/intereses

Pues los de cualquier español; criticar, ver reality-shows y meter en mis conversaciones frases como “yo la TV es que ni la enciendo” o “Creo que soy la única persona que no ha visto nunca Titanic”.

3. De los que sigues, % (aproximado) a los que conoces en el mundo 1.0 (y de los que te siguen, a cuántos conoces?)

De Tuiter, sólo conozco en el mundo 1.0 a mis amigos de siempre. No he ido nunca a ninguna quedada, pero porque soy muy sosa, sé que las hay y que se lo pasan pipa.  



4. Elige tu mejor twitt (o el que quieras)

He estado buscando uno que estuviera relacionado con la música, he encontrado éste:

“Pensad en un mundo donde Alejandro Agag y Lady Gaga tienen un hijo y le ponen Hugo. Y ahora a ver quién tiene cojones de dormir esta noche.”

Aunque mis favoritos son sobre Melendi, pero no quiero que me censuréis la entrevista.



5. ¿Qué serías capaz de hacer por tener 20.000 followers de repronto?



Es que a día de hoy, Tuiter no me paga por follower conseguido, así que de momento voy a dejar de lado técnicas sutiles de captación, como enseñar una teta.

6. Petición de lo más original: Define Twitter en aprox 140 caracteres.

Es un sitio imprescindible para estar al día en los temas que te interesan y para saber qué famoso no distingue la B de la V.



7. ¿Cómo definirías tu sentido del humor?

Siempre respetuoso, blanco y neutro. Excepto el 95% de las veces, que no.

8. ¿Cuál fue el máximo de twitts que has escrito en un día?

El día que me ponga a contar mis propios tuits, me ingresaré voluntariamente en un frenopático.



9. ¿Y el máximo de días alejado de twitter? (y por qué?)

Tengo internet en casa, en el trabajo y en el móvil. Y casi siempre que estoy en internet, tengo la pestaña de Tuiter abierta. Sólo en vacaciones me alejo un poco del mundo 2.0.




10. Entre los twiteros, ¿hay mucha narcisismo? ¿Te consideras un ególatra?

Si con ególatra se refiere a eso que cuelga de las cornisas en las catedrales, tengo que decir que no, que yo siempre he sido muy mona. Tampoco sé si hay narcisismo entre los tuiteros, yo sólo me fijo en mí misma.




11. Véndete. ¿Por qué crees que tienes tantos followers?

Creo que es la pescadilla que se muerde la cola; la gente ve que tengo muchos followers y me sigue porque piensa que eso es signo de buenos tuits y aumentan a su vez el contador. Pero ya le aseguro yo que esta cantidad no define en absoluto si eres bueno o malo tuiteando. Un ejemplo claro es Beyoncé, en este momento tiene 1.749.633 seguidores y 0 tuits publicados.



12. Twitter, ¿es básicamente gente de izquierdas? (y tú, ¿lo eres?).

Tuiter es como la calle; nadie es de derechas, pero luego luego el PP gana con mayoría absoluta.
Soy de izquierdas, pero la de verdad, no la “izquierda” del PSOE.




13. No hace falta ser famoso para que te linchen en twitter... ¿Has tenido quejas masivas por algún twitt? ¿Por qué asunto?

Sí, el día que Esperanza Aguirre dijo que la iban a operar de un tumor, dije algo como “Le han encontrado una esperanzaguirre a un pobre tumor”.
Uh! La que se lió!



14. ¿Qué querrías que en el futuro te deparara Twitter? (fama, dinero, promoción de curro, etc).

Yo no soy la típica que quiere promoción, fama, fiestas, reconocimiento, etc. Yo me conformo con un cheque en blanco, siempre he sido muy sencilla.



15. Los medios generalistas/tradicionales, con esto del twitter y nuevas tecnologías, ¿no se enteran de qué va la cosa? (de qué va, para ti, la cosa?)

Una vez leí un tuit que decía “El mundo no está cada vez peor, es que tú estás mejor informado”. A los medios tradicionales no les gusta esto y mucho menos que Tuiter sea uno de los responsables. No es que no se enteren de qué va la cosa; es que no quieren enterarse. Tiene que ser duro percatarse de que estás obsoleto.


16. ¿Cómo ves twitter en 5 años?


Casado y con hijos.




17. Famoso con twitter al que sigas con gusto...


Ana Pastor es mi favorita.




18. Hastag con el que más te hayas reído (valen dos)



No recuerdo el nombre, pero era algo como #bodaduquesadealba. No paré de reír.
Se extendió la noticia de que se iba a casar y fue la comidilla del día. Hay gente muy ingeniosa en Tuiter.

O el famoso #turismobisbal. Se hicieron chistes que serán eternos, gracias a él.

Ésta es la que han publicado:







Vamos no me jodas, con el juego que daba la pregunta de "¿Has tenido quejas masivas por algún twitt? ¿Por qué asunto?" y la quitan... ya vale con lo políticamente correcto. Estoy hasta el papo de lo correcto y lo incorrecto. Qué miedo hay en todos sitios a transgredir lo estipulado y qué grima me da.

Bueno, siempre nos quedará Tuiter.



A los de Rolling sólo deciros que, en la pregunta; "Los medios generalistas/tradicionales, con esto del twitter y nuevas tecnologías, ¿no se enteran de qué va la cosa?", habéis intentado desmarcaros de ese grupo de medios pero formáis parte de él. A las pruebas me remito.


PD: Un besi a Esperanza Aguirre.. ^_^