25/12/11

¿Deberíamos invadir y frenar a Corea del Norte?


A raíz de la muerte del líder norcoreano, se debate qué se debería hacer con semejante país para proteger a sus ciudadanos y al resto de nosotros.


Antes de responder a la pregunta del título, por favor, lea hasta el final.


- Según un informe de la organización en defensa de un banco de alimentos, más de 12 millones de niños están amenazados con el riesgo de una alimentación no adecuada y de hambre en este país. De manera significativa, el estudio concluyó que más de tres millones y medio de niños menores de cinco años se enfrentan al hambre. Esta cifra equivale al 17% (uno de cada seis) de los niños de cinco años y menores. El hambre aumenta en la mayoría de las ciudades de este país y seguirá repuntando en 2012.

- Además, uno de cada 25 habitantes es funcionalmente analfabeto.

- Cada año, una de cada cinco personas es víctima de un crimen en este pais, la tasa más alta del planeta. En 2009, los residentes mayores de 12 años sufrieron un total estimado de 4,3 millones de crímenes violentos, 15,6 millones de delitos de propiedad así como 133.000 robos personales, con lo que la cifra de víctimas por 1.000 personas fue de 17,1, de acuerdo con un informe dado a conocer por el Departamento de Justicia nacional.

- Reconocido por los propios dirigentes, este país tiene un total de 5.335 ojivas nucleares. Lo más vergonzoso es que, a pesar de haber acusado a otras naciones de poseer bombas nucleares y de producir uranio para su fabricación, ellos han sido los primeros y únicos en utilizar estas armas contra la población civil.

- Hace ya una década que se comenzaron traslados de presos a un lugar que se ha convertido en símbolo de las violaciones de derechos humanos perpetradas por el gobierno de este pais en nombre de la lucha contra posibles ataques del exterior. A día de hoy, cientos de presos continúan allí sin cargos ni juicio. Además, han salido a la luz pública las torturas utilizadas por el ejército del pais. Se entiende que dichas técnicas de tortura no son sino la aplicación actualizada de las directivas de contrainteligencia del ejército y los servicios de seguridad exterior, contenidas en los Manuales de Interrogatorio Coercitivo (tortura).


¿Debería un país así ser intervenido internacionalmente para garantizar el bienestar de sus ciudadanos y del resto del planeta?

22/12/11

Penélope o "qué mierda todo, ¿no?"

Mis padres ponían mucho el vinilo de Serrat, Penélope, cuando yo era pequeña. Sobre todo los domingos por la mañana mientras limpiaban. Mi hermana y yo nos dedicábamos a estorbar.

Una mañana de un domingo de ésos, yo, con más ganas de estorbar de lo normal, me acerqué a mi padre. Él estaba en el salón, con una botella de Glassex y un trapo, dándole a los cristales de la ventana. Me acuerdo bien de aquel día, hacía mucho sol, pero también mucho frío. Mi padre canturreaba la letra de “Penélope”.

- ¡Papá! - le dije segura de que iba a decir algo que le resultaría súper gracioso y que haría que me mirara con los ojos brillantes de orgullo. - A Penélope en el colegio seguro que le dicen Pene, jajajajajajajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa -.

Mi padre se rió, claro, cuando uno tiene una hija medio-retarded tiene que tomarse las cosas a guasa para seguir adelante con la vida. Pero no me esperaba para nada el vuelco que daría la historia, ni que ese día se me quedaría grabado en la memoria.

- ¿Ponemos desde el principio la canción y la escuchamos juntos?- dijo él, no sé cómo lo decía todo que hacía que el plan más mierda pareciera divertido.

-¡Sí! - exclamé yo, como si me hubieran dicho que íbamos a Disneylandia.

Él puso la aguja del tocadiscos en el principio de la canción. Y en cada estrofa, lo frenaba.






- Penélope va a despedir al hombre del que está muy enamorada a la estación de tren. Y se sienta en un banco a esperar a que vuelva.- empezó.

- Ajam. - yo estoy fascinada, sentada en el suelo, mirando la aguja del tocadiscos... una vez él mismo me contó que las agujas de los tocadiscos se hacen de diamante, y desde entonces me da miedo tocar la nuestra.

Él seguía retransmitiéndome la jugada.

- Cuando él le dice “volveré antes que de los sauces caigan las hojas” se refiere a que volverá antes de que llegue el otoño, pero claro... aún es abril.

- Hala! Pero esa señora no puede esperar tanto en un banco, ¿no? Tendrá que comer.



- Sí, comerá, claro - y sonreía.- Pero ella espera mucho más tiempo, porque él no llega en otoño, por eso dice la canción “uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar, para ella son muñecos”. Porque pasa el tiempo y baja mucha gente del tren, ella los mira... pero ninguno es él.


- A ver, y ¿después del otoño qué viene? ¿El verano?

- No, el invierno.

- ¿Y no se va del banco ni en invierno? ¿Esperándolo a él? - a mí aquello ya no me parecía divertido en absoluto.

- No, no te preocupes, porque él vuelve. El caminante, vuelve. Y ahí es cuando le dice a Penélope: “mírame, soy tu amor, regresé".


- ¡Sí! Y ella se pone tó contenta, ¿no? - yo miraba su mano, frenando el disco... quería que lo soltara, escuchar a Serrat confirmando que Penélope y el caminante se miran, se abrazan y se van a casa juntos, calentitos a una estufa.

- No... - Y entonces soltó de nuevo el disco.


Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero".
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.


No estaba segura de haber entendido. Así que me quedé callada, pero recuerdo muy bien que se me estaba formando en la garganta el mismo nudo de lágrimas que cuando me reñían, o el mismo que cuando me acordaba de que David el Gnomo se fue voluntariamente a morir, convirtiéndose en aquel árbol.


La canción acabó y yo no dije nada, porque cuando me pasaba lo del nudo, me quedaba callada. Me daba vergüenza hablar, sabía que si lo hacía se me quebraría la voz.


- ¿Has entendido el final?- me preguntó mi padre sentándose conmigo en el suelo.

Yo menée la cabeza, pero temía haberlo entendido.


- Ha pasado tanto tiempo que ella ya no lo reconoce... Cuando dice “no era así su cara ni su piel”, Penélope está pensando en el caminante el día que se fue. Cuando ha regresado ya es más viejo, ha cambiado. Entonces le dice: "Tú no eres quien yo espero". Y se queda allí sentada y él se va sin ella.


Yo noté que la barbilla se me estaba arrugando y eso hacía que se me notara que quería llorar. Mi padre se dio cuenta y no pudo aguantar una carcajada. (Sí, un hijoputa tremendo).


Rompí a llorar como si no hubiera mañana, me tendí en el suelo bocabajo y me tapé la cara con los brazos, no tenía consuelo. Quería preguntar más cosas de Penélope, si estaba ya bien, si alguien la convenció por fin de que el caminante que se fue era el mismo que volvió; pero estaba enfadada con mi padre, con Serrat y con el caminante. No quería hablar con/de ninguno de ellos.


Mi madre, que estaba limpiando la cocina, vino al salón. Mi padre le explicó por qué lloraba.

- ¿Tú por qué le explicas estas cosas a la niña, carajote? - le riñó mi madre, y me levantó del suelo como pudo, mientras él intentaba consolarme aguantándose la risa.

- Mamá, Penélope se queda un montón de tiempo esperando al novio, y él tarda mucho. ¿Por qué tardó tanto, mamá?- el hipo no me dejaba pronunciar todo del tirón, me parecía una historia horrible, una injusticia, algo para olvidar, no para hacer una canción.

- No sé, porque él se va a la guerra, creo. - mi madre, buscaba con la mirada la complicidad de mi padre.

- ¡¡¡Jajajaja!!! - mi padre, poco cómplice.

- Mamá, ¿nadie le dijo a Penélope que él era el novio? ¿Vive aún Penélope? ¿Y él?

- Claro que viven, los dos viven aún... y se casaron.- dijo ella.



Supe que me mentía, porque ella también empezó a reírse después de decir esa frase.








Claro, con estos padres, seguro que ahora entendéis muchas de las carencias que me afectan.



PD: Para completar esta historia he tenido que llamar a mi padre, porque no recuerdo cómo seguía, creemos recordar que tuvieron que sacarme a la calle con la bici para que se me pasara el sofocón. Aunque no estamos seguros de si lo de sacarme al parque fue ese día o el día que descubrí que el Ratoncito Pérez TAMBIÉN era mentira.


Para Xosé, que me hace siempre risa.

11/12/11

Altercado Tarantino vol. I

A mí, en la vida, Tarantino sólo me ha traído problemas y discusiones de pareja.


He escrito la primera entrega (y, basándome en mi constancia, seguramente también será la última) a la que llamaremos: Altercado Tarantino vol. I


Yo salía con un chico muy majo al que llamaremos Quentin (pero no se lo diremos porque se enfadará aún más) y, una noche, me preparó una cena de lujo-romántica-sorpresa... Qué poco me gustan las sorpresas, señordios, qué poco.


Sabía que tramaba algo porque me lanzaba indirectas del tipo: "¿Qué haces el miércoles que viene?", "No hagas planes el miércoles que viene", "Los miércoles no son días para hacer nada". "El miércoles que viene, el miércoles que viene..." 
Pero tengo la misma capacidad de concentración que una babucha y no me daba tiempo a atar cabos: "¿Qué será lo que pasa el miércoles que vi... ¡hala! y este padrastro? Ouch, escuce un mont... Uh, creo que me está dando hambre, ¿es hora de comer?" Y así, en bucle.


El miércoles yo volvía a España después de un destacamento horrible: ida a Río de Janeiro el lunes y vuelta a España el miércoles, tripulación de dinosaurias que no movieron el culo en ninguno de los trayectos, avión lleno, pasaje hijoputa, retrasos y problemas en el embarque. Llegué a Madrid que no sabía ni cómo me llamaba, con el horario cambiado y ganas de quemar edificios. 


Yo no me acordaba de que era miércoles, para qué voy a mentir. Y aunque me hubiera acordado de que era miércoles, no me hubiera acordado de que era el día que Quentin nombraba tanto. Ahora sí, ahora ya no se me olvida.


Llegué a casa y estaba sola -mi compi de piso, EQM, estaba en uno de sus viajes sexuales- así que cogí una manta y helado de Cherry García y me puse Kill Bill en el portátil. Kill Bill hace que el mundo me parezca un sitio mejor y el helado de Cherry García mientras la veo me equilibra el karma cuando lo tengo en negativo. Pensé: "Voy a silenciar el móvil, que la gente es muy tocapelotas y yo hoy no estoy pa hostias". Y eso que la gente que me conoce sabe que odio profundamente hablar por teléfono, pero llaman igual. De hecho, desde que existe Whatsapp, mi vida ha dado un salto cualitativo, los árboles me parecen más verdes y el cielo más azul. No, pues todavía hay gente que sigue llamando. 


Pensaba hablar con Quentin cuando acabara la peli, que ya estaría descansada y de mejor humor, pero necesitaba un rato a solas después de los dos días en Brasil con semejante panda de azafatas-viejasglorias que no pararon de decir en ambos vuelos: "ve tú, que eres joven, jajaja!", "hazlo tú, que tienes buenas piernas, jajaja!", "haz café para los pilotos tú, que todavía tienes mucha energía, jajaja!". Pues me voy a cagar en vuestras putas madres, yo, que como soy joven tengo una lengua... jajaja!




En fin, me tapé con la manta y me puse la peli, no eran más de las 9. No llegué despierta ni a la masacre de la capilla. Me quedé sopa abrazada al helado.




Me despertó un timbrazo horrorosamente largo. ¿Qué es eso? ¿El fijo? Ah, no, si no tengo... ¿Un camión de bomberos? No creo, vivo en un octavo... ¿La puerta? ¡La puerta! Dios, ¡fuego! ¡Tiene que ser fuego! Corrí a abrirla y allí estaba Quentin. Bueno, parecía Quentin, pero también parecía Jack Torrance en El Resplandor.



Barbi: - Quentin! Has venido! - dije con alegría.


Quentin: - Qué observadora... - dijo entrando y mirando el sofá, la manta y el portátil con recelo.


B: - Uh, qué te pasa?


Q: - Hoy es miércoles.


B: - Bueno, no te pongas así, peores son los lunes.


Q: - Te dije que me llamaras el miércoles en cuanto llegaras.


B: - Pues claro, si iba a llamarte. - pensé: "Me va a dejar. O a matar. O a dejar y luego a matar".


Q: - Ya es jueves, son las dos de la mañana. 


B: - ...Se ve que me he quedado dormida...


Q: - Tenía mesa reservada en sitioqueadorasperonuncavamosporquelacuentanoshacellorar.


B: - ...


Q: - Y estas entradas para ver a Luis Piedrahita. - deja dos entradas sobre la mesa del salón.


B: - ...


Q: - ¿Te importaría decir algo, Barbi? Y... ¿Qué coño tienes en la cara?


B: - Helado de Cherry García...






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* Actualmente, Quentin lleva dos años y medio viviendo con su novia, una chica genial y con una memoria de elefante. 


* Barbijaputa sigue soltera y engullendo helado de Cherry García como si se lo fueran a quitar.