20/8/11

Abuelo, ven aquí que te cuente



Me gusta hablar con mi abuelo. Es un viejito encantador y sonriente, muy guapo y morenísimo, duro como una piedra pero que, cada vez que me ve, se emociona y se seca los ojillos con un pañuelo de tela que guarda siempre en los bolsillos.

Mi abuelo tiene el kit completo anti-yo; franquista, católico y del Madrid. Cuando hace muchos años le dio por la pintura, lo primero que hizo fue recortar una foto del Papa Juan Pablo II y hacerle un retrato con tanto mimo y devoción, que más que un abuelo parecía un nene pequeño coloreando un pikachu.

Me gusta mucho meterme con él, decirle cosas como; "Abuelo, ha salido en las noticias que se ha descubierto que Franco era maricón", y entonces él me mira muy serio para ver si me estoy quedando con él, me mantiene la mirada hasta que me río. Y entonces él se ríe también y me llama "hiaputaniña". 

Hablamos mucho, sobre todo cuando bajo al sur, porque por teléfono no me oye casi nada, me dice "que sí, que sí" a todo. Le hago pruebas para saber si me está escuchando, como; "abuelo, que soy lesbiana, ¿tú lo sabías?" Y él me dice; "sí, sí". Y entonces me rindo y le digo "Ea, pues nada abuelo, pásame con LA TITA MEJOR, CON LA TIIITAAA".

Sé que mi abuelo lleva una espina por mi culpa, porque salí roja, atea y culé. Pero me respeta más que cualquier persona con la que me haya topado, a pesar de que, en su opinión, estoy equivocada en todos los sentidos en los que una persona puede equivocarse. Cuando hablo con él, frente a frente, me escucha en silencio, luego menea la cabeza. Con mucha pasión pero sin levantar la voz, me da su punto de vista y entonces me toca negar a mí. Mi abuelo, claro está, lee El Mundo y el ABC. Y los cree a pies juntillas, no alcanzaría jamás a entender por qué hubiera de mentir un periódico, si está para informar.


¿Cómo le explico a mi abuelo que, el periódico que siempre ha leído, miente cada vez? ¿Cómo le explico que yo estuve allí, en la calle, el 17A, y que el que ordenó esa portada no levantó el culo de su butaca de cuero en toda la tarde? Después de que mi abuelo leyera este periódico al día siguiente, ¿cómo le digo yo que la policía cargó contra los manifestantes legales? ¿y que cargó contra su nieta? ¿y que tuve que correr por la calle delante de la policía sin haber hecho nada para que no me alcanzaran los palos -ésos que su periódico niega que se dieran-? 


Obviamente no voy a contarle nada a mi abuelo, no quiero que sufra pensando que me he echado a perder definitivamente, que soy una radical o que estoy loca por inventarme cosas. Así que este post, lo escribiré para él, pero para que lo lea cualquiera menos él.



"Pues mire, señor de sesera dura como el hormigón pero adorable, su nieta hizo la compra el día 17 corriendo y deprisa, porque no quería llegar tarde a una marcha que empezaba a las 19.30 en Tirso de Molina, para protestar contra la ingente cantidad de dinero que nuestro país -estado aconfesional y, ya que estamos, en crisis- ha decidido gastar en la visita de un señor, que aun siendo jefe de estado, no venía en calidad de tal sino como un empresario de lujo, ya que esta visita es una estadía de ámbito privado. Que leyendo lo que lees, abuelo, y tomando por buena la palabra de Intereconomía, de esto no sabrás ni la mitad.

Ya sabes que me llevan los diablos con estas cosas, sobre todo porque hablamos de un hombre que representa a una institución -me vas a perdonar- tan abyecta como la Iglesia Católica, a la que nunca se le cayeron los anillos por encubrir la pederastia a lo largo de la Historia, incluso en años tan recientes como el 2009. No sólo encubre pederastas, sino que una vez pillados, los protege, abuelo. Te creerás que es mentira, en tus periódicos nunca lo pondrían; deberías leer otros para contrastar. Yo lo hago, yo leo tus periódicos. Incluso a veces sigo en Twitter a Pedro J. Ramírez... aunque también te digo que, a veces, es tan descarada su manipulación, que la bilis me hace quitarlo de mi vista. 

Llegué a la manifestación tarde, como siempre, ya sabes. Fui con mis amigos, que no conoces porque estás lejos, pero que te gustarían mucho porque me cuidan, me ayudan en las mudanzas y me hacen reír siempre. Por eso y porque siempre te caen bien mis amigos. Coreábamos y cantábamos cosas contra la Iglesia que no voy a contarte porque no quiero que te eches las manos a la cabeza. No te asustes, no decíamos nada de pegar/matar/inmolar a nadie, pero alguna "cosa verderona" sí grité, para qué te voy a engañar.



Me estaba riendo mucho, era una marcha pacífica y hacía buen día. ¿Ves tú a mucho exaltado por aquí?









Pues todo iba bien, y eso que a medio camino nos encontramos con un montón de peregrinos papistas que primero se pusieron a rezar por nuestras almas y luego nos cortaron el paso en Sol. 

¿Te he contado ya que les hemos pagado 200 confesionarios de diseño en el parque de El Retiro? ¿No? Pues sí, 200, cada uno con un cura incorporado. Te preguntarás por qué estos peregrinos no estaban allí, en vez de estar bloqueándonos el paso en nuestra marcha legal y pacífica. Bien, te digo la verdad, yo también me lo pregunté. No me parecía muy cristiano eso de ir expresamente a un lugar donde hay gente ejerciendo su derecho de protesta, sólo para provocar descaradamente. Pero te voy a contar lo de rezo.


¿Te imaginas a un montón de niños y adolescentes cuyos cerebros y opiniones aún no están ni medio hechos, arrodillados y rezando fervientemente por las almas (¿sabrían ellos explicarme lo que es el alma si les hubiera preguntado?) de los que estábamos allí? Yo tampoco me lo hubiera imaginado nunca, pero así era. Rezaron por tu nieta, ¿qué te parece? Pues te digo lo que me pareció a mí; una falta brutal de respeto. 

Primero porque sus ademanes y miradas de superioridad moral, no casaban con el gesto tan altruista de rezar por otro. 

Segundo, que si hubieran querido rezar por algunos de nosotros de verdad, lo hubieran hecho a solas, en silencio, en la iglesia, en su cama. Pero no de rodillas en la calle y a nuestro paso, para poco tiempo después reclamar a gritos la Plaza de Sol como "del Papa" y bloquearnos el paso.



¿Y sabes encima qué? Que después de semejante provocación, los medios en los que tú confías aprovecharon el cabreo de unos cuantos que no pudieron reprimir gritos de rabia contra los que atentaban contra su derecho de manifestarse libremente, y llenaron sus portadas con sus imágenes, añadiendo titulares manipulados, inciertos y elaborados con el único objetivo de engañar. Engañarte a ti también, por cierto.



Pero yo estuve allí, y te voy a contar lo que pasó.

La policía nos dijo justo antes de pasar por Cibeles que bajáramos las pancartas si queríamos seguir la marcha. Yo no lo entendí. ¿Era porque había peregrinos y no querían que dañáramos su sensibilidad? Me extrañaba mucho, la verdad. Luego caí, como una tonta; ¿no sería que no querían que allí, con toda esa prensa internacional, diéramos la nota y se enterara medio mundo de lo cabreados que estamos? No tiene ningún sentido que nos hagan bajar las pancartas a no ser que quieras camuflarnos con los demás peregrinos, que parezca que todos estamos allí en amor y compaña por el mismo motivo; las JMJ. Que así se llama esto, abuelo, "JMJ". Pues espera que te cuente lo que significa; Jornada Mundial de la Juventud. ¡Las juventudes del Papa, abuelo! Como si eso fuera posible. ¿Por qué las juventudes de un señor de 80 años? Bueno, una duda más al saco de las dudasquenoquieroresolveroserapeor.


Las marcha siguió, aunque en un momento en que estaba hablando por teléfono con mi hermana, me despisté y me perdí de mis amigos. Mi hermana me tenía tan absorbida en la conversación, -ya sabes cómo es y lo que habla- que no me di cuenta de que mis amigos habían empezado a llamarme por teléfono para ver dónde estaba.

Para cuando me di cuenta de que andaba sola, aún seguía hablando con mi hermana, pensando que ya encontraría a mis amigos más tarde. ¿Qué más daba?, una vez ya en Sol, no habría pérdida. 

Pero al llegar a Sol, ya te aviso que sí que hubo pérdidas. 
La policía cortó el paso, mis amigos no pasaron pero yo sí. Yo estaba dentro y ellos fuera, pero para cuando lo supe, ya había visto a policías bajar corriendo hacia Sol, poniéndose los cascos y asiendo las porras y, aún no sé por qué, mi primer impulso fue sacar el móvil para hacer fotos de lo que fuera que iban a hacer. Ya ves cómo cambian las cosas, ahora veo a policías movilizarse y lo primero en lo que pienso es en preparar la cámara para fotografiarlos, como la que pilla a un caco antes de un robo y quiere tener pruebas. He perdido la seguridad que me proporcionaba que estuvieran cerca, ahora me dan miedo.

Y, básicamente, porque he vivido, entre otras cosas, escenas como ésta:


¿Sabes lo que hizo ese señor de la camiseta gris para merecer esos palos mientras su mujer gritaba al verlo? Preguntarle a la policía por qué los echaban a él y a su señora de la plaza. Ése fue su error. 


Difícil de creer, ¿verdad? Sobre todo cuando ya has leído en los periódicos que la policía "no hizo nada", ¿no?

Pues ahí va un vídeo. Saca el pañuelo de tela, abuelo.





Mira lo que pasa cuando sales a la calle a protestar, en vez de a rezar.
Y bueno, si no se te han quitado las ganas de ver más vídeos, aquí hay otro más.




Nos acorralaron entre Sol y la carrera de San Jerónimo. Empezaron a barrer la plaza y yo, que sabes que soy una cagona y sensiblona, me quedé rota cuando vi que la policía cargaba contra gente que no estaba haciendo nada. Pero no me dio tiempo a pensar mucho más, justo cuando mis amigos me dijeron que era imposible acceder a Sol y que volviera con ellos, tuve que echar a correr delante de la fila de policías que se formó para limpiar la zona de indeseables como yo. Iban dando palos y hostias a los rezagados, así, tal cual. Palos y hostias a los que no espabilaran. La gente empezó a correr y a apelotonarse en San Jerónimo, única vía de escape, pero que a su vez, estaba cortada por las lecheras no más de doscientos metros más allá. La policía aceleró el paso y yo eché a correr, alegrándome de ser la única inconsciente de mis amigos que estaba metida allí.


Hubo un momento en la carrera en que pensé que si todos corríamos acabaríamos aplastándonos unos a otros en esa calle, pero alguien gritó; "¡No corráis! Es peor ¡No corráis!" Y la gente, por increíble que parezca, hizo caso a la voz, al menos la mayoría. Creo que eso me libró de que no me cayeran encima todos los que venían detrás y que corrían más deprisa que yo.


Cogí el teléfono que no dejaba de sonar, vi que era uno de mis amigos y lo cogí. Estaban desesperados, habían escuchado que estaban cargando contra todos y como saben que soy torpe y un poco lerda, temían que yo estuviera bajo la manta de palos. 


Atajé por la calle de la Victoria, que tú créeme que allí victoria ninguna, y di un rodeo para esquivar las lecheras y reunirme por fin con ellos.




Estaba bien, cabreada pero bien. Llegué a casa y mira, ya un poco regular, no dejaba de darle vueltas a todo lo que había visto. Recordé la carrera que me pegué por Sol y San Jerónimo, recordé que sentí miedo. Me cabreé mucho, mucho más que antes, iba en aumento. Luego leí opiniones de todo tipo en internet sobre la marcha laica, gente que no había estado allí era la que parecía estar en posesión de la verdad verdadera. 


"Pero y el dinero que se va a llevar Madrid, ¿qué?"


Porque de verdad hay gente que piensa que estos beneficios (que en otras visitas como las últimas en Barcelona y Valencia no han salido a la luz, porque más que beneficios fueron ronchones como australias) se los van a devolver en la renta del año que viene. O eso o ni se coscan de que si hay beneficios, se tienen que devolver en subvenciones y deducciones fiscales a las empresas que han patrocinado el evento. O no coscan o no se quieren coscar, claro.


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Y bueno, muchos más.


Y un detalle sin importancia, viejo. Han subido un 50% el precio de billetes de Metro a la misma vez que anunciaban que a los peregrinos se les haría un descuento del 80%. Todavía están los parados de la ciudad esperando un descuentillo aunque sea del 10. Pues que se sienten a esperar.


"Pobres peregrinos, dejadlos que disfruten en paz..."


Abuelo, yo creo que aunque tengas más de 80 años, si algún día llegara a explicarte todo esto, entenderías a pesar de tus creencias, que nosotros no nos manifestábamos en contra de la fe de nadie, ni en contra de Dios, ¿verdad? Nuestras pancartas bien ponían "Dios sí, Iglesia no". Nuestros coros y nuestros gritos iban por el dinero que no tenemos y que hemos gastado en recibir a un hombre que dice ser la representación de Dios en la Tierra, pero que de Dios tiene poco, o más bien nada. 





¿Tú crees que tu Dios hubiera donado 50.000 euros a la hambruna en Somalia habiendo sacado, sólo con esta visita, millones de euros? Y que encima lo denomine  "como señal de cercanía".  Pero ¿qué coño? Eso no es cercanía, cercanía es lo que ha venido a hacer aquí. Venir con la alfombra roja extendida, con la pulsera del todo incluido y pasar unos diítas con los chavales. Eso es cercanía. Claro que de esta "cercanía" saca una tajada que no se la cree ni él, en Somalia hubiera cogido sólo una insolación. 


¿Te parece que tu Dios hubiera venido a predicar a este país que para salir de la crisis nos hace falta "ética", a sabiendas de que él mismo ha protegido a pederastas? 


¿Piensas que tu Dios se hubiera aliado con alguien como Emilio Botín -financiero de armas, depredador sin escrúpulos, estafador a gran escala-, para sacar más tajada aún de esta visita-negocio?




No vas a saber responder nunca a nada de esto porque en tus periódicos no te informarán jamás de estas cosas... y mira, que caigas en la manipulación tú, que poco acceso has tenido en tu vida a fuentes reales de información, pase. Pero y toda la gente que tiene vía libre para empaparse si quiere de todo lo que le rodea y prefiere no pensar y dejar que otros lo hagan por ellos... toda la gente que coge las opiniones prestadas y de tanto auto-repetírselas las hace suyas... ¿esa gente qué, viejo? ¿qué se hace con ellos? ¿cómo llegas a ellos para que piensen y saquen sus propias conclusiones desde el conocimiento y la responsabilidad?


Debe de ser un mundo digno de vivir el de esa gente, uno paralelo a lo que pasa en las calles, a lo que pasa fuera de los campos de fútbol, fuera de los platós de famosos casposos. Donde todo está bien, nada es digno de protesta y las cosas se solucionan solas.


Me voy a tapar los ojos con una de esas vendas de la felicidad, porque no quiero pasar ni una noche más sin dormir por culpa de mi inconformismo absurdo, que me hace salir a la calle a defender mis derechos y provoca que la policía me persiga armada corriendo por las calles de Madrid. 


Ni una noche más.






Gracias a todos por vuestros mails y ayuda para ponerle color a este post.