Ayer mi abuela perturbó mi santa siesta llamándome al móvil, y yo, que cuando estoy dormida no sé lo que digo ni lo que oigo, recuerdo que escuché la perorata abuelil con la babilla colgando y los ojos en blanco.
- Barbija hija, ¿tacuerda del hijo de la Juani Chica? ¿Er que tuvo un hijo sin casarse? Resurta que ahora se casa, una tontería pienso yo, porque ya qué máh da! Er caso eh que claro, me ha dicho que no puedo faltar, y yo me veo en el "compomiso" ¿sabes? Porque yo, ganah, ningunah. Y más desde que me caí, que estoy "caída" de ánimo, pero es una boda que no puedo yo faltar, así que llévame al "Himpercó" que me voy a comprar una "brusa" pa ponérmela a juego con mi falda y mi chaqueta marrón.
- Eh?..
- Sí, a las 5, mañana te va bien a ti, hija?
-¿5?
- Po entonces aquí te espero.
Por supuesto volvió a llamarme para confirmar, porque mi abuela tiene 83 años pero sabe lo que se hace y lo que se dice mejor que yo. Y menos mal, porque yo no me acordaba muy bien si habíamos quedado allí o yo tenía que llevarla o era hoy u otro día.
El momento Himpercó, quedará para los anales de todas nuestras salidas desde que tengo uso de razón. Motivo; mi abuela pesa 40 kilos y no es nada bajita, lo cual hacía que la ropa le sentara como una patada en el bajo vientre.
Ella es costurera y siempre se ha hecho su propia ropa, pero claro, desde que está "caída" (decaída para el castellano común) le ha cogido "fú a la aguja".
A las 5 estaba yo puntual en la puerta, la vi bajar con el bastón (psicológicamente lo necesita más que físicamente, desde que se cayó) en la mano pero sin rozar el suelo, cuando se acuerda lo usa, el resto del tiempo lo lleva en volandas.
- Ay qué doló de piernas, yo ya no soy la que era, la awela está vieja ya Barbija, eso es "iferrutable".
- Abuela, tú estás vieja hace mucho ya, no es de ahora.
- ¿Yo? Si nadie se cree la edad que tengo, vieja dice...
- Entonces no te quejes, que te quejas de vicio.
- Yo nunca he sido mujer de vicios, una vez me fumé un cigarro y fue porque era Navidá, aquella que celebramos en tu casa, ¿tacuerdas? o a lo mejó eras muy chica. Po sí, me lo fumé y tu awelo no se lo creía, vamos ni él ni nadie.
Una vez en El Corte Inglés, comenzó la "2008: odisea textil". Mi awela volaba de perchero en perchero, de probador en probador, de dependienta en dependienta. Me llevaba a rastras, todo le parecía feo, con mucho escote, con poca manga, con color raro. Cuando encontraba algo, nos metíamos en el probador, se lo ponía, y claro, está tan delgada que aquello era un dolor para la vista.
- Eso parece el pijama del hospital, abuela.
- Sí, y encima vale 71 euros, san vuelto locos, esto lo hago yo en una tarde y con mejores telas.
- Pues hazte la blusa tú, es mejor ¿no?
- Que le tengo fú a la aguja!! tú me oyes cuando te hablo?
- Es imposible retener todo lo que hablas abuela, compréndeme.
- Siempre me lan dicho, que soy muy habladora y muy "trometida" y yo no digo a nadie que no, porque mentir no se me da bien, tú lo sabes, se me cambia la cara y la gente me pilla. Yo cuando me dicen que hablo mucho digo; tiene usté razón, y si la tiene, yo no se la quito.
A las dos horas, decidió que nos íbamos. Prometió a las dependientas "frentarme a mi fú con la aguja, porque toda esta ropa me sienta mal, me pone cara de enferma, cuando mire usté, yo estoy muy sana. Solamente la vesícula me la quitaron, y tengo unas digestiones "regulá na má", y bueno, hace poco me "ditectaron" un "rímia" en el corazón, pero no me quejo sabe usté? Ah! Y hace 24 años que padezco asma".
Pero por las molestias decidió comprar algo, y no se llevó otra cosa que 2 "letra de sopas" de la parte de librería.
- Los de la letra bien grande, que si no, no veo... por las cataratas, sabe usté? que me lah tengo que operar...