27/9/11

Hay alternativas


     Para ser honesta, nunca me había interesado demasiado por la economía. Sin embargo, a veces hay que sentarse a hacer cosas que no te gustan, sobre todo teniendo en cuenta en qué circunstancias nos encontramos. En estos momentos, seguir manteniéndome ajena a las cuestiones económicas me parecía hasta irresponsable. Es un tema árido y, ahora que ya lo tanteo, sigue sin gustarme demasiado, lo confieso, pero encontrar economistas como Alberto Garzón, que explica las cosas tan bien como en este vídeo,  te hace sentir menos torpe a la hora de intentar enterarte qué está pasando. Es la primera vez que empiezo a comprender en profundidad términos que he escuchado siempre, como "deflación". O temas que escucho hace poco, como "eurobonos".

     El otro día le escribí un correo, haciéndole preguntas sin piedad sobre dudas que siempre tuve. Su contestación fue tan detallada y didáctica que me dieron ganas de imprimirla y repartirla por la calle. Entonces caí en la cuenta... podría pedirle que escribiera un post para el blog. Y lo hice. Y él lo escribió.








Hay alternativas económicas

          “There Is No Alternative” fue la proclama con la que la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, convenció a la opinión pública de que sus drásticas medidas de política económica eran inevitables. Corrían los años ochenta y Thatcher comenzó el desmantelamiento del llamado Estado del Bienestar, para lo cual se centró en dos tácticas: privatizó el 60% de las empresas públicas y atacó a los sindicatos con la intención de quebrar su poder de negociación. En 1989 caía el muro de Berlin, en 1991 se disolvía la Unión Soviética y en 1992 Fukuyama escribía su famoso libro titulado “El fin de la historia”. El capitalismo había triunfado y ahora gobernaba su visión más radical, en la que el Estado estaba destinado a perder la mayor parte de su espacio. Las ideologías desaparecían (ya no era lógico hablar de izquierda y derecha) y la lucha de clases dejaba de tener sentido (tampoco tocaría nunca hablar de arriba y abajo).

          Sin embargo, en 2007 una gran crisis amenazó con hacer colapsar el sistema al completo, al emerger en el corazón mismo del capitalismo, a la vez que dejó desconcertados a los economistas de las instituciones internacionales. Dudando qué hacer, los gobiernos de toda Europa reaccionaron de forma tímida e improvisada. Hasta que por fin decidieron llevar una estrategia: más de lo mismo, de aquello que habían estado aplicando los treinta años anteriores. Y con esas llegamos a la actualidad, en la que toda Europa ha visto cómo se imponía una ola de medidas que quedaban justificadas por la misma consigna que antaño fraguó Thatcher: “No Hay Alternativa”. Recortes en la sanidad y educación pública, privatizaciones, moderación salarial, ataques a sindicatos, etc. Todas ellas medidas drásticas pero todas ellas también necesarias.

¿O no? Dos observaciones preliminares.



          Lo primero que llama la atención es que tras una crisis que se gesta como consecuencia de la aplicación de unas determinadas recetas, lo que se está recomendando es exactamente la misma medicina. Ningún médico aceptaría esto, pero en cambio sí lo hacen los economistas convencionales.

        Lo segundo que observamos es que estas medidas ya se han aplicado antes en otros sitios. Concretamente en los años treinta en Estados Unidos, en los años ochenta en América Latina, y más recientemente en nuestra vecina Grecia. Ninguna de esas experiencias tuvo resultados exitosos, más al contrario. Sólo se superó la crisis cuando se tomaron las decisiones opuestas: en caso de EEUU se aprobó el llamado New Deal, y en el caso de los países de América Latina se mandó al Fondo Monetario Internacional, y sus recomendaciones, a su casa.



Pero entonces, ¿por qué aplicar medidas que se sabe que no funcionan?



          Quizás la respuesta la encontramos cuando formulamos la pregunta de una forma más compleja. Por ejemplo, ¿qué efectos tienen sobre los diferentes sectores de la ciudadanía estos recortes? Puede decirse, de hecho, que estas medidas sí están funcionando, para algunos, pero a la vez no están funcionando, para otros.

          Si usted es una de esas personas que, si tiene suerte de tener un trabajo, cobra en torno a los mil euros, tiene que vivir con otras personas para llegar a fin de mes y además aspira a que sus hijos tengan una educación primaria, secundaria y universitaria de calidad, entonces estos ajustes lo van a hacer polvo. La reforma laboral le garantizará tener un contrato basura casi eternamente; la reforma de las pensiones le obligará a jubilarse casi a la misma edad a la que está prevista su propia muerte; los recortes en educación proveerán una educación de pésima calidad a sus hijos, amén de que le obligará a endeudarse para pagar los estudios universitarios; y los recortes en sanidad, copago mediante, le harán rezar cada día por no enfermar de gravedad por el bien de sus finanzas personales.

          Si por el contrario usted es una de esas personas que cobra por encima de los cinco mil euros y que tiene acceso a otras fuentes de ingresos (como acciones y otros productos financieros), está de enhorabuena. No podemos decir que la situación previa fuese mala, porque a buen seguro que sus ahorros e ingresos no pagaban impuestos al estar registrados en paraísos fiscales, pero lo que viene será mucho mejor. El Estado lleva varios años salvando la crisis por usted, ya que sus inversiones financieras han sido rescatadas con dinero público y además no parece probable que le vayan a subir los impuestos de los ingresos que sí declare. Si además es usted empresario, o tiene acciones en grandes empresas, podrá aprovechar mucho mejor la “flexibilidad” de sus trabajadores y acrecentar así sus beneficios y dividendos. Pero aún estará más de suerte si resulta que piensa dedicar sus ahorros a invertir en el sector de la sanidad privada, la educación privada o algún sector privatizado. Son sectores con futuro, porque todos esos ciudadanos que no quieran perder calidad tendrán que pasar por caja, su caja.

          No nos equivoquemos. Siguen existiendo las clases sociales y así será por mucho más tiempo. El Estado sólo es el terreno de lucha en el que se cristalizan los diferentes resultados de las batallas, y de momento la mayoría de la ciudadanía, trabajadora y mileurista con suerte, va perdiendo esta guerra. Y cuando se pierde resulta que otros ganan, y esos mismos que ganan imponen sus leyes, su lenguaje y hasta su agenda política (de lo que hay que hablar y de lo que no) para su propio beneficio.

          Hay alternativas, por supuesto que sí. Miles de economistas críticos así lo creemos, pero la misma historia económica nos revela también el camino. No van a anunciar estas alternativas en los grandes medios de comunicación, que son empresas y por lo tanto forman parte de la batalla, pero están en los libros de economía y en los rigurosos artículos que pululan por internet.

          España tiene problemas inmensos en su economía, pero no son debido a un excesivo Estado intervencionista sino precisamente debido a que ningún Estado puede perdurar en el tiempo dejando de financiarse de los ricos vía impuestos. En este país durante los últimos veinte años los partidos que han gobernado han competido en rebajas fiscales, reduciendo los ingresos presentes y futuros del país. Además, se han tolerado los paraísos fiscales y hemos entrado en una Unión Europea que en vez de construirse como una unión de pueblos hermanos se ha constituido como una unión de pueblos competidores y, eso sí, de bancos hermanos. Ahora hay que recomponer todo esto, y tenemos muchas fórmulas a nuestra disposición. Por ejemplo, estos cinco puntos centrales.


     1.       Fortalecer una Europa Social con una Hacienda Pública única y un sistema fiscal altamente progresivo. Es decir, hay que incrementar los impuestos a los ricos y evitar que evadan impuestos vía paraísos fiscales u otras fórmulas fiscales. Como en todo sistema social los ricos deben financiar la mayor parte de los servicios que son públicos: sanidad, educación, etc. porque eso permite una mayor cohesión social y un mejor funcionamiento económico.
   
     2.       Hay que hacer eficiente ese gasto público. Hay que mejorar la calidad de la educación y sanidad pública, amén de hacer planes de estímulo para salir de la crisis. Cuando el Estado gasta dinero de forma eficaz, ese mismo dinero sirve para crecer económicamente y por lo tanto para que las pequeñas y medianas empresas vendan y puedan contratar trabajadores.

     3.       Hay que controlar la especulación financiera. Los agentes financieros (fondos de inversión, bancos, etc.) permiten hoy a los ricos hacer inmensas ganancias con inmensos costes para la economía, y precisamente porque se toleran todo tipo de especulación financiera. Las autoridades han permitido que los bancos puedan hacer todo tipo de operaciones para hacer dinero a través del propio dinero, poniendo en riesgo la economía global y llevando a una crisis enorme. Prohibir y regular es la solución, hasta meter en vereda a las finanzas.

     4.       Creación de banca pública. La banca no puede servir a los intereses de unos pocos especuladores, sino que debe servir para financiar una actividad productiva sana y ética, permitiendo que se genere empleo. Los beneficios de la banca deben destinarse a educación y sanidad, no a acrecentar los bolsillos de grandes empresas y grandes fortunas.
     5.       Hay que auditar la deuda, impidiendo que se sigan pagando intereses a los fondos de inversión y bancos que hacen negocio con los recortes sobre la ciudadanía. Gran parte de esa deuda es ilegítima porque se corresponde con procesos especulativos contra España, contra los que ninguna autoridad ha reaccionado. Se ha permitido una dramática transferencia de rentas desde lo público hacia lo privado.
Hay programas completos con alternativas económicas viables que permitirían salir de la crisis con más empleo y bienestar social. Pero esas fórmulas suponen irremediablemente reducir los privilegios y oportunidades de negocio de una minoría que es, claro está, la minoría que ostenta el poder y los medios con los que perpetuarse en ese poder. Hablamos, por si cabe alguna duda, de las grandes fortunas y de las grandes empresas en las que recalan la mayoría de políticos que han tomado decisiones políticas a favor de los llamados “mercados” a lo largo de sus trayectorias profesionales.


          Los ciudadanos tenemos que concienciarnos claramente de esto y reconocer que nos engañaron, como conjunto, cuando aceptamos que no había arriba ni abajo ni izquierdas ni derechas, y que todos éramos iguales. Pero sobre todo debemos darnos cuenta de que sí hay alternativas a los actuales procesos de regresión social, y que resignarse a aceptarlos no es una opción. Está en juego nuestro futuro y el de nuestros descendientes.



Alberto Garzón.
@agarzon


9/9/11

Para que veas lo buena tía que soy

Tengo tiempo mientras vienen a recogerme las chicas, así que voy a matarlo escribiéndote para recordarte lo buena tía que soy y la suerte que tienes por haberme encontrado:



 
1º.-Te perdoné cuando me enteré de que preferías “Futurama” a “Los Simpsons” (empiezo por lo importante de verdad, como ves), aunque es cierto que también lo hice porque simpre me dejas comer de tu helado cuando ya he acabado el mío y, de alguna manera, te tenía que agradecer ese gesto, teniendo en cuenta que yo jamás te dejo coger de mi postre. El tema referente a que no has visto todos los capítulos de “Friends” no lo llevo bien, no te voy a engañar. No sé qué clase de persona puede haber crecido sin un referente como Chandler. Pero mira, fui tan buena tía que te di el beneficio de la duda. Porque soy buena y porque tienes barba. A ti siempre te ha parecido un motivo de mierda, lo noto en tu mirada... pero prefieres callarte porque si me contestas la discusión se eterniza. Siempre has sido muy listo, por eso no me cuadra que seas fan de Apple.



2º.-No me importa que ronques, aunque me despiertes. Yo no me hubiera despertado ni en la orilla de Normandía el día D, imagina cómo serán tus ronquidos. Pero que no, que no me importa, porque sabes que cojo el sueño rápido de nuevo. Por eso y porque roncas gracioso... aunque sobre todo es porque, a veces, paras de roncar para hablar entre sueños y me haces reír. Es difícil hacer reír a alguien incluso cuando duermes. Me da tanta rabia que duermas bonito... yo no duermo bonito, no tengo tu suerte (lo sé porque una vez me vi en un vídeo que grabó mi hermana con el móvil. Hija de puta. Yo había amanecido dormida en el porche, sobre la manta del perro; aún estaba borracha cuando me desperté. No, no te voy a enseñar ese vídeo, demasiado que te cuento que existe... en mi defensa diré que vale, que llegué a casa borracha, -eso le pasa a cualquiera-, sin embargo mi primera intención fue darle un beso de buenas noches al perro y luego ir a mi habitación... pero es que era verano y hacía mucho calor y allí él estaba tan fresquito... vamos que terminé echando al animalito de su sitio para quedarme yo. Bueno, tú te callas que tus cogorzas son también de pronóstico reservado).



3º.-Recuerda también aquella vez que fui tan magnánima y te perdoné aquel desgraciado día en el que me dijiste que Ismael Serrano te aburría. Ninguno de los dos queremos recordar ese día, ¿verdad? Te perdono, pero ojo, no lo olvido. Entiende que haya perdido un poco la confianza en ti. Es normal que te dejara en ese instante, yo sé que algún día lo entederás. Regalarte aquel CD con la canción de él cantando en bucle “Instrucciones para salvar el odio eternamente” fue sólo algo simbólico, para cargar de razón mi acto. Pero no te quejes, que luego accedí a volver contigo, ¿no?



4º.-Y mira si soy buena tía que nunca te he reprochado que seas del Madrid. Me duele, no te voy a engañar, porque me duele, pero no te lo recrimino. Ahora, que con una condición; no me vuelvas a decir que Laudrup jugaba mejor cuando estaba en el Madrid que cuando estaba en el Barça. Por ahí no voy a pasar, sabes que las expresiones que empiezan por “Laudrup jugaba mejor...”, “Qué paciencia tengo contigo...” y “Mi madre dice que...” están prohibidas en nuestra relación.


Ya sé que tú tampoco eres mal tío, que aguantas estoicamente cuando te describo, con pelos y señales, cada libro que me estoy leyendo y que no te importa que los inutilice y te cuente los finales también. Y sí, me gusta que me consueles cuando los finales son tristes y lloro. Y no, no me importa que después te rías de mí por haber llorado. Sobre todo porque eso me da vía libre para reírme de ti cuando me dices cosas cursis como “te quiero tanto que creo que me puedo hasta morir”. Es un toma y daca. Tú te ríes cuando yo lloro y yo me río cuando te crees que esto es “El Diario de Noa”.



Y a pesar de mi bondad, seguro que estás contento por perderme de vista esta semana de vacaciones, ¡hombres!... Te voy a perdonar esto también, porque voy a pasármelo tan bien que voy a necesitarte para que me des terapia para la depresión postvacacional cuando regrese.



Y ahora paso a dejarte las “Instrucciones para la semana más larga y horrible de tu vida”:



-En la nevera te he dejado pollo asado y en la mesita de noche “Mundodisco”, que ayer te quedaste dormido en el sofá con Pratchett sobre las narices y no te diste ni cuenta.



-No te pongas a ver el último de “The Office” sin mí, sabes que me doy cuenta cuando lo has visto en secreto porque me miras antes de cada chiste a ver qué cara pongo. Si lo haces, te prometo que no volveré a hacer esas posturas que aprendes viendo el porno manga-anime-hentai; avisado quedas.



-Si vienen tus colegas a beber cerveza y jugar a la Play, asegúrate de que no cogen mi usuario en ningún juego y que no baten ninguno de mis récords, o puede que te encuentres durmiendo en alguna de sus casas los próximos días.



-Si llama mi madre, dile que sí, que te estoy llamando todo el rato; que sí, que estoy visitando museos y que no, que no voy a beber.



-Si llama la tuya me importa bien poco.



-No olvides que eres lo mejor de mi vida bastantes días al año, que seguramente te voy a echar de menos en algún momento y que, si no estamos toda la vida juntos, (cosa bastante probable tendiendo en cuenta que te gusta hacer la guitarra aérea cuando escuchas música) voy a hablarle bien de ti a mis futuros novios. Te digo todo esto para, si te pasa algo mientras no estoy, no quedarme con la cosa de “el pobre... nunca le decía lo importante que era para mí”.



-No aproveches mi ausencia para tirar mi maqueta de Nausicaa y escríbeme algún mail si te aburres en el curro.



PD: Ni se te ocurra subir a ninguna guarra a casa. Por favor, si subes a alguien que sea limpia, y que le dé un repaso al baño antes de irse.



Te quiero (casi todo el tiempo).





B.