06/02/11

Mai. Bai.

Ella se llamaba Mai. Y Mai significa “nunca” en catalán. 
Ella lo sabía desde siempre, y desde siempre llevó su nombre como una losa. “Nunca” era la palabra que más odiaba, porque continuamente la perseguía como una sombra de lo imposible, del no poder cumplir sus propósitos, sus sueños, sus metas. Su nombre no la dejaba avanzar, no la dejaba pisar segura, no la dejaba conquistar.



Él se llamaba Bai. Y Bai significa “sí” en euskera. 
Él siempre levitó sobre una nube de optimismo, se dejó llevar por la suerte, confiando en tenerla siempre de su parte y anclándola en su mente aun cuando no la tenía en absoluto. Siempre veía el vaso medio lleno, aunque estuviera en mitad del Atacama y no hubiera ni vaso, ni oasis, ni agua.



Cuando Bai miró a los ojos de Mai por primera vez, notó un relámpago que le subió por la planta de los pies, que le erizó el vello de la espalda, de la nuca, que le hizo ver con nitidez pasmosa que ella era su némesis, sus antípodas, su polo opuesto. Lo supo, lo sintió en el aire que los rodeaba, y sonrió al mismísimo azar que los puso a ambos en aquel vagón de metro, separados por apenas tres pasos. Ella era el reto perfecto, era lo que buscaba desde que lo bendijeron con su nombre. Y él, para ella, el amuleto que perdió cuando la llamaron Nunca.


Ella notó cómo los ojos de él la reclamaban. Ese chico alto que se sujetaba a la barra del techo del vagón y la miraba como si la reconociera, como si estuviera a punto de abrir la boca para saludarla con la espontaneidad del día a día, de una rutina antigua. Pero el momento se eternizó y él no llegó a pronunciar el saludo que ella creyó adivinar. El tiempo se quedó suspendido en el aire del vagón vacío, sus miradas unidas a medio camino; ella era un signo de interrogación cerrado, él era un signo de exclamación abierto.



Ella miró su pelo color teja, sus ojos verdes casi negros, su boca, y al verlo sonreír, su atención se quedó prendada de los dientes genialmente separados de él. Tanta belleza en un rostro... Mai pensó; “Nunca...



Pero cuando él cubrió lentamente los dos metros que lo separaban de ella, cuando ocupó el asiento a su lado y se recreó en sus ojos moros, hechiceros, en su boca llena, sus labios levemente brisados... Bai le dijo sin hablar; “”.



Se miraron en silencio. Mai contuvo la respiración, tensa. Bai suspiró suavemente sin darse ni cuenta, por tenerla tan cerca, y su aliento la hizo revivir. Ella no supo por qué, pero sonrió al extraño que la miraba, no había forma de no hacerlo. Él no le preguntó su nombre, sólo si le apetecía pasar la tarde en aquel vagón, ida y vuelta e ida de nuevo. De Alameda de Osuna a Casa de Campo y vuelta a empezar. Ella no recordaba siquiera qué otra cosa era la que la llevó al metro aquel día... ¿Qué más daba? Podría haber mil cosas ineludibles que hacer aquella tarde... podría, sí... pero ninguna le importaba más en ese instante que anudarse en el cuello a aquel chico, su tótem. Nada necesitaba más que quedarse sentada junto al que alejó con un suspiro las negras tormentas alojadas sobre su cabeza.


Mai nunca supo que él no las alejó, sino que las hizo suyas, que las quiso dentro... porque eran ella.

23 comentarios:

Psycho dijo...

Guau, se me pondrían los pelos de punta si no fuese porque ya los tengo del fío que hace.

En parte me recuerda a "Jueves" de La oreja den Van Gogh.

¿Es el relato a medias con Barri?

jgts dijo...

¡Madredelamorhermoso!
¡Pero que bonito tía! :O
Si alguna vez tengo un hijo, , le llamaré Bai. Si alguna vez tengo una hija nunca la llamaré Mai... xD

TWEETY dijo...

Pues si estas cosas pasan, flechazos que le dicen (lo dirian asi los argentinos..) a todos alguna vez nos flechan, algunos tienen la suerte de que su flecha sea un harpón y se quede ahi para siempre y otros como en mi caso en lo q a flechazos se refieren fueron flechazos sin real vocación y mientras duraron ufff wowww etc pero cuando terminaron todos menos uno bahhhh buenoooo no fueron para tanto si lees mi blog sabras automaticamente de que uno estoy hablando...a ver si te pasas muackssssssssssssss

BIZITZA dijo...

Que bonit ala historia! y cuantisimo por imaginar sobre sus vidas antes de ese metro.

Su hijo se llamaria Agian..;)

Abaddón dijo...

Gracias por alegrarme el domingo con este muy hermoso relato que tiene tanto de sencillo como poco de simple. Me ha recordado (para bien, porque es más optimista) a aquel histórico corto de Álvaro Fernández Armero, "El columpio" http://www.youtube.com/watch?v=ZoEOXu1_hy4

Marisol dijo...

Precioso.

Alexxx dijo...

Very good, sí señor.

CMQ dijo...

Doy fe de que una mirada puede cambiarte la vida. Me pasó a mi...

Aliena dijo...

Me gusta esta Barbi! me gustan estas historias!

Muy bueno, en serio! un beso!!!!

Nalataia dijo...

Que bonito Barbi!¡ Ha sido... ha sido, bueno, no tengo palabras para definirlo. Te ha quedado precioso, mágico.

Lo mejor que he leido un domingo, antes de comer y en pijama ^^

Somófrates dijo...

adsfadsfagdfdgsghffn

¡Insulina...!

Illuminatus dijo...

Ella no recordaba si quiera qué otra cosa era la que la llevó al metro aquel día...

¿"Si quiera"? Líricamente, muy bien pero ortográficamente...

Borf dijo...

Técnicamente, el vaso siempre está lleno. Mitad agua, mitad aire. Pero siempre lleno.

No se si es que tengo el cortex cerebral ya frito de tanta pantalla de ordenador, pero veo unas letras más claras que otras... :-S

La Loca Y El Flaco dijo...

MUUUUY LINDO.

Themila dijo...

Pelos como escarpias. Precioso!!!

vittt dijo...

amb tu sempre. ara més que mai.

yoli dijo...

http://comolovenlosninos.blogspot.com/

Alexim Canaan dijo...

¡Enhorabuena por el relato!

Creo que lo que más me ha gustado, más allá de cómo se va desarrollando la historia, y la influencia del nombre de cada cual en su personalidad, ha sido el final.

Y es que así debería ser siempre. Que la otra persona no te cambie, sino que te "asimile". Así, tal cual, con lo bueno y con lo malo.

Reflejado Grises dijo...

una persona a la que quiero muchisimo se llama Neber ( si, con B) y tal cual como su nombre lo indica su vida fué así: vive sola, a 1000 km de su flia.."nunca" tuvo flia, ni pareja, ni amigos reales, ni un buen trabajo, ya es mayor...y vive su vida a traves de la vida de otros...es como si su nombre la hubiese confinado a tener justamente el "neber" tatuado a fuego en sus días...increíble!

Beso
Luz
Los flechazos existen pero no siempre son reales porque idealizamos mucho a traves de miradas...

rarray dijo...

Otra más. A tí no te llega notificación, pero ni te imaginas la de estrellas que destacan textos tuyos en el lector rss de mi móvil.

Ésta, va dedicada a la esperanza de encontrar una Bai algún día.

Anónimo dijo...

El relato, hermoso; pero el nombre del hijo, Agian, es total. Jajajajajajajaja.

Ah, pero si ella no quiere tener hijos!

Anónimo dijo...

Mi línea de metro. Y casi, casi, la historia de mi vida. Lástima que nos falten valentías :)

pisto dijo...

Se me han saltado las lágrimas... ¡Maldito SPM!
Me gusta, Barbi :)