Os voy a explicar cómo de fácil es gastarse una pasta sin bajar siquiera del coche, de una manera didáctica.
Iba yo conduciendo por la M-número par (no recuerdo cuál) buscando la salida que me había indicado una compi del curro, para llegar a la cena con
, que habíamos quedado a las 22'30. Mi móvil sonó, y no podía dejar de cogerlo, porque era mi amiga Mecasoelsábado. Mecasoelsábado me tiene hecha una persecución sentimental desde que sabe que no puedo ir a su boda porque tengo que currar. Si me lo hubiera avisado antes, podría, pero en principio iba a ser una boda sólo con padres, y hace unas semanas decidió que también sus mejores amigas debían estar. Desde que le dije que me resultaba del todo imposible, me ha hecho la vida imposible desde Barbicity, haciéndome hasta llorar, la muy hijadelagranperra.
- Voy conduciendo, Mecasoelsábado, qué quieres? - yo, lacónica.
- Barbi, lo siento, pero he decidido que tienes que hablar en la boda, ahora SÍ que no puedes faltar. - mi amiga, en un último intento desesperado.
- No me lo pongas más difícil, Mecaso, ¿quieres que llore otra vez? - a punto de mandarla a la mierda.
- ERESLAÚLTIMAPERSONAQUEPENSÉQUEFALTARÍAAMIBODACÓMOMEHACESESTO...
Iba a responder, nada educada, porque para eso es mi amiga de siempre (para yo poder insultarla con cariño), cuando de repente se me pone delante un Peugeot negro, del cual sale una pantalla deslizante y con grandes letras luminosas rojas me anuncia muy amablemente;
"Ah que igual no puedo parar aquí en medio, y tengo que seguirlos hasta que ellos me digan"... así que los seguí de nuevo hasta un cebreado. Me sentí cateta, como la primera vez que fui al ginecólogo y colgué el bolso en la pata de la camilla (quién iba a pensar que esa cosa tan separada de la camilla no era para el bolso, sino para las piernas!!!). Pero el sentimiento de "soy una cateta" se esfumó en cuanto el señor de verde se bajó del coche.
- Señorita, buenas noches.
- Hola, ¿qué tal? - pfff, ¿cómo se me ocurre preguntarle que qué tal a un tío que me ha parado a las diez de la noche en una autopista?
- ¿No sabe que no se puede hablar por teléfono mientras se conduce? - cara de "ay... qué voy a hacer contigo, hija..."
- Lo sé, señor. - "Hay que decir "señor" o "señor agente" o "querido agente"? Joder encima no me sé ni el protocolo...
- ¿Por qué no instala un Manos Libres? - superamable el señor de verde.
- No lo sé, señor agente - ahora sí, "señor agente" queda mejor.
- Deme la documentación del automóvil y su permiso de conducir.
Busco los papeles de Barbibuga y mi permiso y se lo doy con cara de "soy tan maja y estoy tan sola en este mundo...". Pero recordé que esa cara no pegaba con mi camiseta:
Así que la cambié por la de "Chica disfuncional con traumas infantiles pero que en el fondo es buena persona y sólo quiere el bien y la paz mundial", que es una cara muy complicada y no sé mantener mucho rato porque me cansa.
El señor de verde se fue al coche y comprobó en el ordenador que yo no era una etarra peligrosa y volvió con todos mis papeles y el taloncito de las multitas.
- A ver, Barbi - ya sabía mi nombre y todo, claro. - ¿prefieres antes la buena o la mala noticia?
- Susto, yo siempre escojo susto. La mala.
- Pues la mala es que la multa por conducir mientras hablas por el móvil son 150 euros y 3 puntos menos. - y me tiende el taloncito para que lo firme. Yo quiero firmar, pero se me saltan las lágrimas y no sé dónde se firma .
- Ahí no. - me advierte- Ahí tampoco. Donde te señalo. No, ahí tampoco. Donde está mi dedo. No, en mi dedo no, en el papel. Ahí, gracias.
- De nada, señor mío.
- Bueno Barbi, a ver, ahora la buena.
- Ajá ¿La buena es que soy la conductora un millón y he ganado 150 euros y tres puntos?
- La buena es que si ves bien, acabas de firmar una multa de sólo 60 euros y 0 puntos menos. He hecho un apaño y he puesto que en vez de hablar por el móvil, llevas papeles en el salpicadero, que es una infracción menor.
- Pero no llevo papeles en el salpicadero...
- ¬¬
- Ah, ya ya. Pues no sabía que por llevar papeles ahí te multaran... pero vamos que YO NO LLEVO JAMÁS PAPELES AHÍ, EN ESO SOY EJEMPLAR.
- Sí, ya, bueno... Barbi, instala un manos libres.
- Lo haré querido señor, - lagrimones como cocos - muchas gracias, ha sido usted muy amable.
- Tú también, Barbi - me sonríe y se va.
Me reincoporo a la carretera aún en shock, se me arremolina en la cabeza la multa, con mi amiga Mecasoelsábado, con el señor de verde tan simpático y hasta los cinco minutos no me doy cuenta de que me pasado la salida que debía tomar, que son las 22'30 y que ya voy tarde. Además no sé dónde estoy ni hacía dónde voy. Tomo la salida "éstamisma" y acabo en Mordor, con lo cual, tengo que pedir indicaciones a 3 taxistas que me lían aún más.
- Perdone - grito de ventanilla a ventanilla - es que quiero llegar a Dondeheikeysomo.
- Ufff, pues vas muy mal, esto es la calle Alcalá.
- Ahí está ahí está, viendo pasar el tiempo? Ya, y cómo llego?
- Pffff... Pues ve hasta Colón, pero para eso tienes que cambiar de sentido, te estás alejando. Y luego coge la Castellana. Y luego allí pegunta.
Intento cambiar de sentido, pero callejeo más de la cuenta: acabo en Cuenca.
- Perdone - a otro taxista - Dondeheikeysomo cae muy lejos de aquí?
- Uhhhh, lejísimos, esto es Dondecristodiotresvoces.
- Por qué todo el mundo me dice dónde estoy? ¿A mí qué me importa? Interesante. ¿Y cómo llego?
- Pues mirá, tenés que agarrar la...
- No, no tengo tiempo, mire, lléveme, yo le pago la carrera.
- ¿Cómo?
- Pues usted conduce y yo le sigo.
- ¿Estás segura?
- No, lo que estoy es hasta los cojones de Madrid.
- Pues seguime.
En un momento estaba en el sitio. Claro que ya eran las 23'30 y Heike y Somo ya habían comido. Ellos os pueden avalar este post, porque tuvieron la multa en sus manos, mientras se despollaban de mí. Cabrones.
Multa apañada: 60 euros.
Taxista argentino: 10 euros.
Llegar al restaurante y comer sola mientras se ríen de ti: No tiene precio.
Para todo lo demás: Pues Mastercard. Aunque yo soy más de Visa.