27/12/09

Avatar, la crítica definitiva para gente que ya la haya visto

MAL:

  • El prota se tira cinco años viajando en una nave, criogenizado, y cuando llega a Pandora no se había leído un triste manual de lo que allí estaba haciéndose. Me parece incoherente.
  • La colega Weaver se enfada al verlo, como si no supiera hacía ya cinco años que aquella persona iba a llegar. Y se enfada en plan; "ah estás aquí, pues no te necesito". Como si el tío pudiera volverse a casa en coche.
  • Yankilada nº1; el malo es muy malo. Y tiene cicatrices muy yankis. Y tarda mucho en morir. Es como el asesino de una peli de terror mala de cojones, que sigue vivo una y otra vez, que por mucho que le hagas, él sigue persiguiéndote con doce puñales en la espalda. Lamentable.
  • Yankilada nº2; La madre naturaleza escoge al prota sin ton ni son, cuando la Weaver está mucho más preparada para entender y abosorber el verdadero significado de lo que se transmite. Ella sí sabe apreciar a todas luces ese planeta y ese entorno. El otro es un monguer que acaba de llegar y que mata todo bicho que ve.
  • Yankilada nº3; El árbol de las almas sabe pasar la vida de un cuerpo humano a un avatar falso, ¿perdona? no pueden morir simplemente? tanto le cuesta a la peña aceptar que el prota muera o simplemente vuelva a la Tierra? Pues no, por cojones el prota se tenía que quedar en Pandora, es la típica estrategia yanki de "pegue o no pegue en el culo te lo estrujo".

BIEN;

  • Visualmente la película es una pasada. El planeta, por más que critiquen que las montañas no pueden flotar o que los animales tienen demasiadas patas, me encantó. Y perdonad: es ciencia ficción, relajaos un poquito. Es como si yo digo que Heidi es una mierda porque Clara se levanta de la silla y anda. Hijos míos, son dibujos animados. 
  • El mensaje ecológico implícito en toda la peli es precioso, realmente te dan ganas de afiliarte a Greenpeace al salir del cine (luego se te pasa). De hecho te dan ganas de viajar a Pandora y quedarte allí para siempre.  El respeto por la naturaleza, por todos los animales, la simbiosis de todos los seres con el entorno es estremecedor. Si bien esta idea no es de Cameron, ya la vi antes en Nausicaa, de Miyazaki (Miyazaki nuestro, santificado sea tu nombre).
  • Las naves y demás juguetitos humanos molan, pero hay maquinarias sacadas directamente de "Conan, el niño del futuro", también de Miyazaki. No sé por qué estoy poniendo esto en "BIEN".
  • La prota es la caña, los animales son tremendos, la selva nocturna es apasionante y las trenzas con las que se conectan a los animales son la polla (y además lo parecen).
  • La unión de todos los seres vivos del planeta haciendo frente al invasor es muy tierna. Me gustó.
Volvería a verla. Aunque sólo sea para ver cómo pasean por la selva mientras las pisadas se van iluminando y las hojas que tocan emiten lucecitas de colores ^_^. Eso, y para ver cómo montan en los pajarracos alucinantes mientras dan una vuelta por el cielo pandoriano.

Recomendable, a pesar de los pesares.

26/12/09

Fun Fun Fuck

Estaba yo trabajando la mar de bien y de contenta el 24 de Diciembre a las 21 horas, llevando a gente feliz a sus hogares por la geografía española, cuando de repente, pasa lo siguiente:

- Último vuelo del día: Lugarconmasturbulenciasdeespaña- Madrid
- Voz del copiloto: "Tripulación de cabina, preparados para despegue. Buen vuelo".
- Comentario de mi compi (ambas en la cola del avión, sentadas y con el arnés abrochado): "No estamos muy a oscuras?"
- Respuesta mía; "No hay problema, le doy un poco de luz a esto".

Me desato, me levanto un poco, aguantando con el culo el asiento para que no se me plegase, trasteo con los botones, le doy un puntito de luz al galley y me vuelvo a sentar dispuesta a ponerme de nuevo el arnés.

Inconveniente de nada; el asiento SÍ se pliega y mi culo no encuentra mi mullidito lugar sino el duro y frío suelo, y mi cabeza rebota en el asiento plegado. Oigo risas, pero mías yo diría que no son. Y noto el avión tomando velocidad. OH, OH.

- Tía, Barbi! Abróchate que nos vamos al aire! - mi compi, cómodamente sentada, dando instrucciones.

Me siento Lina Morgan. El avión da coletazos por el viento durante la carrera de despegue. Yo me levanto como puedo, abro el transportín y me siento, busco el arnés, el avión está ya tomando verticalidad, levanto los pies y hago presión sobre la pared de enfrente para no comérmela. Me ato el arnés, mando a callar a mi compi que no ha parado de darme ánimos, para ella ha sido como ir al cine: sentada y viendo cómo una monguer se cae y da bandazos por el galley mientras el avión despega.

Una vez con el arnés abrochado y tras haber gritado lo más grande (momento de agradecimiento a esos motores insufribles que hacen ruido y amortiguaron mis tacos), miro a mi compi, ella me mira a mí, y empezamos a llorar de risa. Nos reimos sin parar hasta que el avión se estabilizó y el capi quitó la señal de cinturones, momento en el cual tenemos que montar el servicio rápido, porque lugarconmasturbulenciasdeespaña está a sólo 50 minutos de Madrid y hay que darse prisa.

Al levantarme, CATACROCKER!


Mi cuello se queda para siempre así.


Pasé una noche llena de amor y fraternidad en el médico del aeropuerto. Era todo tan bucólico... y al día siguiente, un día tal como 25 de Diciembre funfunfun, en la mutua con más médicos. Pero eso qué importa? Me he librado de cruzar el Atlántico y puedo quedarme viendo la nieve!

Bueno, el dolor, los relajantes musculares y la manta eléctrica no tienen la más mínima importancia, porque la gente me mima y me cuida y me hace la cena de navidad (pata de cordero y gambones y helado) y me da regalos y me dice guapa. ¿Qué importa que no pueda moverme? Estoy en España por Navidad!!! Estoy por hacerme creyente e ir a la misa del gallo! (Ojalá hubiera estado en ésta)



¡¡¡¡¡¡Feliz Navidad y Feliz Hanukka y Feliz Kwanzaa!!!!!!

Y al resto; Feliz Última Semana del Año.

21/12/09

Mi rollo bollo (II)

Estaba yo en Barcelona con mi amiga La Superbollo, a la que hacía tiempo q no veía porque vive allá. Para cogernos una cogorza graciosa nos fuimos a su disco favorita, "Aire", de ambiente, claro. Allí había como 16 millones de chicas. Rapadas, masculinas, con trenzas, gordas, altas, guapas, feas, borrachas, estiradas, cursis, pijas, hippies, góticas, blancas, chinas, jóvenes, menos jóvenes, en parejas, solas, en grupito...

Yo me pedí mi Ron con Cocacola sin limón por favor y me puse a bailar (cada vez más a lo Carlton, que es mi baile estrella) y a espantar a las pocas chicas que me miraban con cara de "tú eres una camuflada, ¿te crees que somos tontas?", que por alguna extraña razón, les resultan un reto las hetero y quieren convencerte de que en tu fondo más profundo eres lesbiana y te va a gustar cuando lo pruebes.

A mitad de la noche, Superbollo me dijo:

"Atención a la chica de la barra, camiseta de tirantes blanca y coleta alta".

Yo, con mi ron con cocacola sin limón por favor, miro disimuladamente y grito por encima de la música;

"¿Quién, quién? No la veo, no la veo".

Superbollo me da más señas y la localizo a apenas 5 metros de nosotras. Superbollo intenta adivinar si la chica la mira a ella o a mí. Yo también.

Superbollo le hace señas para que se acerque, la chica se queda pillada pero se acerca tras decirle algo a sus amigas.

Al verla de cerca me quedo muda. Es un poco más alta que yo, tiene los hombros desnudos y anchos y la cintura más estrecha. Lleva unos pantalones anchos y unos tirantes. La coleta parece que se la acaba de hacer, pero le queda genial. Es blanca de piel, con unas pecas muy graciosas sobre la nariz y una boca grande. Tiene los ojos rasgados, como los esquimales. No se puede ser más guapa.

Se pone a hablar con Superbollo, yo no me cosco de nada, me he quedado cortada. Hago como que no la miro, pero la miro. Como esas veces que abres una revista y te quedas mirando cada detalle de la cara de Sienna Miller, alucinando. Me sorprendo pensando que ojalá se haya fijado en mí!

- Te miraba a ti. - Superbollo me mira con odio.
- Sí!!!! - grito - digo.... Nooooo.... vaya...
- Rara... eres muy rara tía.

La chica y yo empezamos a hablar. Superbollo ya le ha dicho que no me gustan las chicas (CHIVATA!!!).

- Me gusta cómo haces el payaso.
- Vaya, echando piropos no eres muy buena, eh?

Y sonríe, tiene los dientes perfectos. Qué curioso, estoy flirteando con una chica preciosa... me dan ganas de ser tío en ese instante, sólo para sentirme atraída por ella y llevármela de allí.

- Eres preciosa - me dice!!! ella a mí!!! Casi me atraganto.
- ¿YO? Pero tú te has visto, tía? - y otra vez la hago reír. Empiezo a sentirme rarísima. Esto es flirtear o no? Superbollo nos mira sin entender nada.
- Entonces... nunca has estado con una chica? - me pregunta, entrando en el tema a saco.
- No... bueno... una vez besé a una amiga mía de Barbicity.- no he estado nunca más orgullosa de esto que en ese momento.
- Ajam! Bueno, algo es algo.
- Pero estaba borracha y sólo fue porque dijo que no era capaz.
- Tía- me dice Superwoman - ¿a que no eres capaz de salir de aquí conmigo y tomarte una copa?
- Hey, qué lista eres. ¿Sabes qué? Que me halaga mucho que te hayas fijado en mí. Esto lo tengo que contar a todos mis amigos.

Y Superwoman se ríe. Seguimos hablando, Superbollo desaparece en no sé qué momento y me quedo horas hablando con ella, de todo. Es maja, guapa, agradable y parece suave!

Me pregunté qué pasaría si la besaba. O si me dejaba besar.
Sin embargo ella definió bien lo que pasaba:

"Te encantaría tenerme de amiga, y a mí me encantaría llevarte a la cama. Ninguna de esas cosas nos haría sentir plena a las dos a la vez".

Si fuera lesbiana, me la echaba de novia, se me quitaría hasta el pavor al compromiso. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces tiene una la oportunidad de conocer a alguien que parece esquimal y que habla con propiedad y sinceridad a una persona que acaba de conocer y que se toma unas calabazas con tanta deportividad?

Al final Superbollo vino a por mí. Traía a un ligue. Ni era esquimal, ni olía tan bien, ni hablaba con tanto aplomo y seguridad. Pero bueno, a ella sí que le gustaba.

17/12/09

Soy pequeña, no monguer

Guía de respuestas paternas que he recibido toda la vida y que evitaré dar cuando sea madre.


"Mamá, dónde vas?"

- A empujar la canoa.

(Perrrdona? No tenemos canoa! O sí? una ya dudaba, sabes? Iba tanto a empujarla, que... en fin!)

- A contar los frailes que me han dicho que falta uno.

(Falta? Y dime, siempre es el mismo el que falta o se van rotando?)

"¿Qué hora es?"

-Las carnes menos hueso y un poquito de pescuezo.

(En serio, si tenéis hijos no le digáis esto.)


"Cómprame una piruleta"

- Una no, te voy a comprar dos.

(Mola!!!)

- Un piruleto, mejor.

(No, eso no usta a la nena)

"Quiero comprar chuches, tienes algo suelto?"

- El estómago, te sirve?

(Muy desagradable. Si no me das dinero, di que no y punto)


"Eso está lejos, vamos en coche!"

- Si vamos en coche... en el de san fernando, un ratito a pie, un ratito andando.

(Al principio odiaba a ese señor, pero ya no; he desarrollado unos gemelos increíbles gracias a él)

"Me duele la cabeza"

- Duélele tú a ella.

(¬¬)

"Tengo hambre"

- Cómete un codo.

(Festival del humor?)

"Estoy aburrida"

- Cómprate un mono.

(Con qué dinero. Nunca tienes suelto!)

Y si llorabas...

Llora llora, cuanto más llores menos meas.



Qué duro es ser pequeña.

14/12/09

El yogur del millón de euros

Mi nevera está siempre raquítica. Como soy un desastre que nunca cocina porque "total, para mí sola paso, comeré cualquier cosa" o porque no estoy en casa nunca y como en el avión (si es que a eso se le puede llamar comida) o en los hoteles donde esté. Esto supone que siempre tenga la tripa mala y el organismo al revés.

Tanto es así, que el otro día un amigo me regaló dos libros; "Eres lo que comes" (que si esto es verdad, soy una pizza recalentada) y "1.080 recetas de cocina". Creo que fue una indirecta.

Pues bien, me fui a mi amado Mercadona a intentar comprar alimentos de verdad, para cocinar comida de verdad y comer de verdad.
Así, estando yo en el pasillo de los yogures, cojo unas cuantas botellas de este yogur líquido que me encanta:


Fue ponerlos en la cesta de la compra y salir de la nada un muchacho que me sonríe y me dice:

- Señorita, disculpe que la moleste, pero estamos haciendo un estudio sobre ese mismo producto que acaba usted de elegir. ¿Puede venir conmigo para unas preguntas?
- ¿Yo? ¿Este yogur? ¿Preguntas? ¿Me vais a grabar? No me he peinado..
- ¬¬ Ehmmm... No se preocupe, sin cámaras.
- Venga, vale.

El muchacho me lleva aparte, donde hay una mesa con mi yogur envasado de dos maneras diferentes. Una, como la de la foto, mi yogur de siempre, y otra, envasado en otro formato, algo así:

Pero con la misma pegatina del de arriba.

- ¿Qué le parece nuestro nuevo envase? - me dice sosteniéndolo orgulloso.
- Feo.
- Oh - se borra la sonrisa - dígame, ¿no le crea confianza?
- Hombre, no sé, yo estoy acostumbrada al envase de siempre, al redondito bonito.
- ¿No le parece este más familiar?
- Pues no. Me gusta el redondito.
- ¿Y si le diera dos de éste por uno de los suyos, de los redonditos?

Y de repente tengo un flashback...



- Yo se lo agradezco mucho, pero llevo muchos años comprando el mismo yogur.
- Pero es el mismo!
- Sí pero yo es que no...
- Señorita, el yogur es el mismo, sólo cambia el envase.
- Sí, pero no me gusta. No es... ergonómico. - empiezo a cabrearme, este tío me la quiere dar con queso?

(Apunta lo de ergonómico)

- ¿Y qué diría de este envase, qué adjetivos se le ocurren?
- Feo, incómodo... y parece un zumo.

(Apunta lo de que parece un zumo)

- ¿Y sobre el antiguo?
- ¿Cómo que antiguo? - está metiéndose con mi yogur?
- Vamos... el de siempre...
- Pues mire - lo cojo y se lo enseño - es redondito, bonito, cómodo de coger, pesa menos.
- ¿Le da más confianza?
- Le dejaría al cuidado de mis hijos si tuviera. Me encanta - Ya no sé qué decir para que no me cambien el envase de mi yogur favorito. Se ha convertido ya en algo personal.
- ¿Y si le cambiaramos la receta? ¿seguiría comprándolo?
- ¿Vais a cambiarle el sabor?
- No lo sabemos aún, para eso es este estudio.
- Apunte ahí; Como note que el sabor cambia lo más mínimo, dejaré de comprarlo, por muy hacendado que sea.
- Lo apunto, lo apunto.
- Y compro mucho, eh?
- ¿Cuántos a la semana?
- Siete, uno para cada día... lo toma toda la familia.
- ¿Cuántos miembros tiene su familia?
- Cuatro, pero no vivo con ellos. Ellos viven en Barbicity.
- Pero... entonces...
- Bueno, - joder, no sé mentir, no sé mentir!- me refería a mis compis de piso, ellas son... vamos... como una familia para mí. Prácticamente. Sí, eso.
- Ajam. Muy bien señorita, pues ya está.
- ¿Ya? A ver, ¿qué ha apuntado ahí?
- Pues que no quiere el nuevo, que le gusta el antiguo ¡perdón! el redondito.
- Muy bien. No quiero cambios, eh? Deme su nombre.
- Me llamo Manuel, señorita.
- Manuel, preguntaré por usted si noto cambios.
- Esto... sí. Pregunte. Y como ha sido tan amable le regalamos este cupón.
- ¿Cómo? ¿Un cupón? ¿De la ONCE? ¿A mí?
- Sí, por su tiempo.
- Oh, Dior! Qué superguay! ¿para cuándo es?
- Para el 14 de este mes.
- No me lo puedo creer, un cupón!.... Espere! Y si me toca... se llevan ustedes algo?
- madre mía, esta tía de dónde ha salido No, claro que no. Es para usted todo.
- Gracias! Muchas gracias! - guardo celosamente el cupón en mi monedero, me aseguro antes de que de verdad no está caducado.

El muchacho se aleja.

- Adiós, gracias - le grito - voy a comprar más cosas, por si quiere entrevistarme, voy bien de tiempo. Compro mucho aquí...

El muchacho se esconde.

¿Os imagináis que me toca? Qué subidón!

Bueno, el caso es que al llegar a casa probé el yogur... creo que me la han metido doblá... mi yogur no sabe como siempre... o igual es que me estoy sugestionando. Con la duda, la duda, me trinqué casi una botella entera. Y sigo sin estar segura.

Bueno, qué más da! A lo mejor esta noche soy rica!

PD: Con el rollo del yogur, se me olvidó comprar comida de verdad. Vuelvo a tener la nevera raquítica.

10/12/09

Puto país de panderetas y granos en el culo

Tenemos un rey que nos cuesta 9 millones de euros anuales y nos meamos de risa cuando manda a callar a un jefe de Estado en una cumbre internacional que casi provoca un conflicto entre Venezuela y España, con perjuicio de todos los españoles y empresarios residentes en Venezuela. No sólo eso, sino que nos da igual cuando se queda callado en temas como éste:



¿Por qué no habla el señor de los 9 millones de euros?

Por esto



¿Por qué interceder por una piojosa cabezota cuando puede estropear el idilio con su amigo Mohamed, que le regala cositas y con el que hace negocios geniales?

No merece la pena. Anda y que le den a la Aminetu!

1/12/09

El día de la hemorragia por bicicleta

Yo tenía trece años, en la pared de mi habitación colgaban pósters de Laudrup (cuando jugaba en el Barça, claro) y de Stoichkov maldiciendo a un árbitro. La carpeta forrada con fotos de Axl Rose haciendo el cabra y Slash, coóo no, con los pelos en la cara tocando la guitarra.

Tenía una cuenta atrás en mi escritorio con los días que faltaban para la excursión de fin de curso a Mallorca. Recuerdo que aquel día quedaban 167 días. Mi vida giraba en torno a esa excursión.

Estaba estudiando para un "control de natu" pero me costaba concentrarme porque me había atacado un dolor de tripa sin precedentes. Fui al baño a hacer pipí y al bajarme las bragas (por aquella época no conocía yo el invento del tanga) vi que estaban llenas de sangre. Como buena hipocondríaca supuse que era una hemorragia interna que me habría hecho con la bici, ni pensé siquiera que pudiera ser la regla; siempre voy a lo chungo y poco probable. Me temblaban las piernas, no me pude levantar del váter. Con un hilillo de voz llamé a mi madre.

- ¿Qué te pasa, Barbi?
- Llévame al hospital - mi cara del color de la pared- creo que tengo una hemorragia interna.
- Anda!!! - dijo, obviando mi temor a una muerte segura - papá, barbisister, venid al baño! Corred!
- Sí, llámalos, quiero despedirme mientras pueda coordinar frases.
- Ohhhhhh - todos dentro del baño mirándome las bragas - ¡ya eres una mujer!
- ¿Por qué mi hermana está sangrando? - barbisister con la barbilla arrugada y tragando saliva, a ella le estaba gustando aquello menos que a mí.
- No, mamá... - dije yo llorando- esto es una hemorragia por saltar escalones con la bici-.
- Mi niña ya no es pequeña... cómo pasa el tiempo...- mi padre, deprimido.

Mi madre me convenció de que aquello no era una muerte segura,- a mí y a Barbisister- sino la regla. Yo terminé creyéndola, claro, a esas edades lo que dicen las madres ES lo que hay. Así que me puse a llorar con más ganas, allí en el váter, mientras entre mocos e hipos decía:

- Y ya no podré montar en bici una semana al mes, ni ir a la playa, ni a la piscina, y además - oh! horror! - me tocará seguro para la excursión a Mallorca y no podré bañarme con mis amigas!!!

- Puedes utilizar tampones, Barbi - mi padre.
- Para ti es fácil decirlo! Si me pongo un tampón se me romperá el himen, y yo quiero ser virgen hasta los 18.
- ¿Hasta los 18? ¿POR QUÉ TAN PRONTO? Quiero decir... que no, que el tampón no te romperá el himen.
- Se me quedará dentro y moriré por absorción.
- Eso no puede pasar.
- Que sí, que le ha pasado a una amiga de Ceuta de una chica de la torre blanca que venía los veranos que era rubia! ¿Por qué creéis que ya no viene?

Mi madre me trajo una compresa con alas y una bragas.

- Deja de llorar, payasa, y dúchate. Luego te pones estas bragas y la compresa.

Y eso hice.

Al día siguiente, andando hacia el colegio, notaba el ruido al caminar del plástico de la compresa y creía que todos podían oírlo también. Me senté en mi silla y no me levanté en todo el día. Hice el examen como buenamente pude y tocó la campana para el recreo. Esperé a que todos salieran de la clase y entonces me levanté. Miré la silla, temerosa de haberla manchado, pero no había ni rastro de mi mujerilidad allí. Mi mejor amiga me estaba esperando en las escaleras.

- Barbi, ¿cómo te ha salido el examen?
- Bien, ¿por qué iba a salirme mal? ¿Acaso tengo motivos para haberlo hecho mal?
- Ehmmm, ¿jugamos al fútbol?
- ¿Por qué no iba a jugar si jugamos todos los días?
- Barbi... ¿te pasa algo?
- ¿Esto es un puto interrogatorio, tía?

Al poco le confesé a mi mejor amiga que me había bajado la regla y ella me confesó que hacía un mes que a ella también. Me sentí tan reconfortada... contamos casos de muerte por absorción, casos de chicas que habían manchado las sillas de clase y las toallas en la piscina, casos de tampones desintegrados en la vagina y muchas más cosas. Fue un alivio saber que no sólo yo estaba coqueteando con un desastre social y/o vital.

Si llegan a explicarme que también padecería algo llamado Síndrome Premenstrual, aún estaría llorando. Porque el SPM es peor que la muerte por absorción y que manchar las cosas con una regla no-avisadora (que las hay, yo no, la mía me avisa una semana antes con todo tipo de señales).


PD; Ni que decir tiene que me tocó para la semana en Mallorca. Por supuesto.
Y a pesar de mis temores, no morí por absorción.