Hoy me he levantado dando un salto mortal, contenta por tener que ir a currar, me comía el mundo, estaba deseando llegar al avión y repartir almohadas y sonrisas en cantidades industriales. No, en serio, hoy me he levantado de mala leche, tenía un doblete a un Lugar Superhumedificado. Esto es:
Madrid - L.S.
L.S. - Madrid
Madrid - L.S.
L.S. - Madrid
Ya iba malencorná desde el principio, haciendo cuentas por el camino; "a 200 pasajeros por vuelo, son 200 holas y 200 adiós=400 saludos. Si son 4 vuelos, 4x400=ohdiosmío!!! 3500 saludos!! no, espera.... 4x4 son 16 le pones dos ceros detrás (lo dos ceros del 400) y son 16 mil! no?? no, a ver..." y así iba yo en el coche.
Ya en la reunión, MAL. Al llegar a la oficina me presento a la tripulación (a los cuales nunca conozco porque en esta base somos el ciento y la madre) y mi jefe decide ponerme en cabeza con él y a mis dos compis los manda a la cola (que es el puesto que mola porque atiendes a la clase turista sin supervisión del jefe). O sea, me pongo a elucubrar "4300 saludos y encima tengo que atender a los pijos de clase bussiness con el jefe!"... Me empieza el mal cuerpo.
Primer vuelo; MAD-LS
Me doy cuenta de repente de que mi jefe es más delgado, más estiloso, más femenino y más presumido que yo. Que su brillo de labios brilla más que el mío y que sus pestañas son más largas. De hecho me mira por el rabillo del ojo, creo que se ha dado cuenta de que soy una hippie disfrazada, ya noto como me odia.
Además, una señora con mucho bótox, no deja de llamarme con el timbre para que le eche un ojo a sus ensaimadas, no sea que se estén aplastando en los compartimentos con las demás maletas. Cada CINCO minutos.
Segundo vuelo; LS-MAD
Definitivamente, mi jefe es gay. Pero no gay guay, no gay simpático, no gay gay. Si no gay-malvado. El típico hombre que tiene mirada de mujer mala. Me mira las tetas con envidia, hincha las aletas de la nariz cuando un tío bueno me sonríe a mí en vez de a él. Mi jefe me odia. Pero me da la impresión de que no sólo es a mí, sino a todas las mujeres. Me deja con el marrón de dar el servicio yo sola a los pijos de bussiness. Él está ocupado depilándose las cejas.
Tercer vuelo; MAD-LS
Le indico a mi jefe que van cuatro gatos en clase bussiness, que qué le parece si me voy a clase turista a ayudar a mis compañeros a turista (es el procedimiento habitual en vuelos así pero no sale de él, tengo que decirlo yo) . Él se encoge de hombros mientras se echa más cacao y se mira al espejo.
Celebración con mis compis al llegar a la cola del avión.
- Te ha soltado la correa!
- Te ha dejado venir!
- Sí, soy tan feliz!
Mis compis y yo enarbolamos el carro con bebiditas y esas cosas ricas y de pago que hay en los aviones (cuando no es de pago y te viene incluido en el billete sabe todo a rayos) y empujamos el carro pasillo arriba para empezar desde delante. Cuando de repente, se oye:
- JOOOODEEERRR.
Yo paro el carro en seco y miro a mi compi y ella me mira a mí. ¿Quién ha sido? ¿qué ha pasado?
- Me habéis roto la pierna!!! - grita un señor.
Al parecer, al pasar con el carrito de acero de 400 toneladas de nada, no vimos una rodilla que había en el pasillo. Hombre, yo oí un *clack*, pero no un *clack* de cuando de verdad nos llevamos una rodilla por delante, que suena como ***CRANCCCCHHHHH*** (y hace que toda la tripulación se encoja porque sabemos qué significa ese sonido), y el pasajero se lamenta todo el vuelo. No, no era el caso. Éste estaba exagerando.
- Oh, ¿le hemos dado, señor? - mi compañera, la avispada.
- Llama a un médico! - el señor de la rodilla.
-
Nenazaaaaa, Señor, tan grave es? le duele mucho? - yo, intentando no poner los ojos en blanco.
- ¿Qué si me duele? JODEEER, me habéis roto la rodilla!!! - gritaba el señor.
- Déjeme ver - mi compi, manojo de nervios.
- NO ME TOQUES, INCOMPETENTE!!!! - el señor, perdiendo los papeles.
- Tranquilícese!
O le parto la otra - digo yo. Teatros ninguno, insultos menos.
- ¿QUE ME TRANQUILICE? - el señor, no entiende la sugerencia.
A estas alturas todo el avión está en pie en el pasillo y amontonado en las filas de los asientos cercanos, mirando la escena.
- Siéntense en SUS asientos, ¡TODOS!
o los perseguiré con mi supercarro de la destrucción y el caos.
Mi compi no sabe dónde meterse, pero yo no me creo el espectáculo del pasajero.
Primero porque si algo te duele tanto, no tienes ganas de ponerte a discutir con el mundo sin prestarle ninguna atención al sitio que supestamente te duele.
Segundo porque se nota cuando alguien está haciendo el papel para sacar tajada.
Le llevamos hielo, pero no se lo pone por que ESTÁ FRÍO. Ojo al piojo.
- Las voy a demandar! - el señor con su mano en la rodilla.
- Ha sido un acciente! - mi compi, al borde de las lágrimas.
- Oh,
no me toque los cojones, oiga. ¿Puede decirme por qué no puedo echarle un vistazo a su rodilla, señor? - pregunto muy calmada y con ojos de "venga, que soy maja".
- ¿Tú eres médico, acaso? - cara de "venga, chula, eh? eh?".
- No, señor, pero tenemos material médico y de primeros auxilios con el que puedo curarle una posible herida, es parte de mi trabajo y sé hacerlo.
- No hay herida! Es todo interno! Me duele por DENTRO!
Avisé a mis compañeros, una vez detrás en la cola, de que el señor estaba fingiendo pero todos estaban acojonados. El jefe gay-malvado además estaba enfadado con la vida y con toda la tripulación. Ninguno me creyó, hasta que a los quince minutos el señor le pidió a mi compi un vaso de agua y ésta se lo dio.
- Esto es vino!! No es agua!! Me queréis emborrachar!! - el señor de la rodilla rota. Acusándonos de ser Jesús y convertir el agua en vino y el pan en peces.
Cuarto vuelo; LS-Mad
Después de mil holas y adiós, de un jefe gay-malvado, de un señor desequilibrado, de tres subidas, de tres bajadas, tres despegues, tres aterrizajes, de mil comprobaciones de cinturones abrochados, mil comprobaciones de mesitas plegadas y mil comprobaciones de mil asientos en posición horizontal; se nos sube un instructora de la compañía para supervisar el vuelo. VAMOS, NO ME JODAS.
Instructora;
Instructora: -Barbi, esas medias son lo suficientemente gruesas? ¿Son de 40 deniers?
Barbi: - Pues... no los he contado, jajaja.
I: -... No lo son.
B: - Igual son de 30.
I: - No son reglamentarias.
B: - No lo sabía.
I: - Tendré que ponerlo en un parte.
B: -
¿Un parte para decir que me faltan 10 deniers en las medias? Oh, bueno...como usted vea.
I: - Mañana no vayas a volar con esas medias.
B: - Ajam.
Sonrisa maligna de mi jefe.
Jefe: "Yo también tendré que ponerlo en un parte"
Barbi: "
Y yo tendré que limpiarme el culo con ellos Oh, bueno... como tú veas".
Llegada a Madrid. Por fin.
Subo a casa y escribo un post despotricando de las gilipolleces de mi compañía, de mi instructora, de mi jefe gay-malvado y del señor desequilibrado, sólo para tentar a la suerte y que algún pez gordo de la compañía me lea, me localice y me eche.
No caerá esa breva.
De verdad, qué harta estoy de la aviación.