Resulta, que estaba leyendo una entrada de Jez y al ver semejante
cosa, mi vena consumista empezó a hincharse. Necesitaba una. Y ¿para qué necesita una azafata en paro una agenda? La respuesta es; PUES PARA TENERLA. Punto.
Y como siempre hago las cosas sin pensar en las consecuencias, le dije a
Guildor, llévame a la FNAC más cercano, es urgente. ¿Quién me manda a quedar con un guionista que asegura que él no es friki, sino Mago de nivel 20? Además, de cruel, que me hizo ir
antes a ver una exposición de Rodin en Caixa Forum. Pero yo no opuse resistencia, y allí que fuimos. Al aire libre casi todas las esculturas.
Yo miré a "El Pensador", y él me miró a mí, y oí como me decía, ¿de verdad estás aquí pudiendo estar con una Moleskine entre tus manos? Le dije que se callara, que yo soy una persona culta y, además cívica, y que podía esperar perfectamente. Cero coma tardé en tirarle de la manga: Vamos a la FNAC, vamos a la FNAC.
Realmente me impresionó la exposición, aunque sólo había figuras masculinas, lo cual tampoco es que me desagrade, pero bueno, hubiera combustionado allí mismo si me topo con la "
Danaide" o "
El Beso". Porque cuando he estado en París
me he emborrachado cada noche y he dormido de día he preferido dedicarme al Pompidou, y alguna vez al Louvre. Pero bueno, como dicen en mi pueblo, hay más días que ollas y más culos que
pollas cacerolas, así que ya combustionaré en otro momento.
Subimos arriba del Forum (por las escaleras; chinese torture) porque había más exposiciones, y donde digo exposiciones podría decir "cosas realmente chungas". Mención especial a la sala donde había monopatines hechos con jamones, colgados de una barra. Nombre de la obra: "Monopatines hechos con jamones, colgados de una barra". Guildor me miraba a ver la cara que yo ponía, y yo lo miraba con cara de "recuérdame que no te acompañe a ningún sitio, jamás". Además, y para ser fiel a la verdad por completo de lo que es el contexto de la obra de arte, he de decir que había tres monitores:
1er monitor; Se veía un monopatín de jamón en una freidora, con el aceitito calentito y haciendo chisp chisp.
2º monitor; Un monopatín de jamón rodando calle abajo, en una calle sin fin, aquello rodaba y rodaba y no llegaba a ningún sitio, en plan vídeo-bucle.
3er monitor; Intuyo que el mismo monopatín, esta vez siendo mordisqueado por un perro. Raza del perro; indefinida.
Después de ver los monitores, tenías en una mesa al famoso monopatín del vídeo: frito, rodado y mordido en una mesita, para que captaras su esencia. Yo lo miré. Capté lo que pude. No, no capté una mierda.
Me metí una carcajada para adentro, pero a Guildor se le escuchó un sonidito. Yo es que soy más respetuosa que él. Había tantos chistes que hacer! Pero la gente que había allí tenían pinta de entender lo que veían y de apreciarlo realmente. Ese tipo de gente que si te ríes y le dices a tu acompañante "Prefiero comerme mi cinturón que seguro que está más blandito que ese jamón" te miraría mal y reprobaría tu actitud. Así que no lo dije.
Le pregunté al seguridad si podía hacer una foto a los jamones, y me dijo muy afectado: NO. Y yo le dije que en Jabugo te dejan fotografiar los secaderos de jamón, y además, los jamones de mi tierra tenían mucho mejor aspecto que ésos.
Después de ver más cosas, -como por ejemplo un traje de novia colgando del techo (a saber qué me estaba queriendo decir el autor) y una sala con una pantalla que proyectaba imágenes de unos futboleros con bengalas (en serio, imágenes de espectadores de un partido con una bengala. Fin de la obra)- nos fuimos a la FNAC.
Yo quería el cómic de los
Guochmen, para ver luego la película. Pero, cuál fue mi sorpresa cuando vi que el cómic pesaba como un niño de cinco años y era formato "mesa de camilla". Preguntamos si lo tenían en edición de bolsillo, así más como para leerlo en el metro ¬¬. Me quedé sin el Guochmen de los 40 eurazos, pero me compré "Canción de Hielo y Fuego", sé que
William se regocijará al leer esto. Guildor prácticamente me obligó a comprarlo, pero él no se llevó ninguno. Qué majo, ¿verdad?.
Moleskine (que mi trabajo me costó pronunciarlo bien) no era lo que pensaba, mi propia agenda era mil veces más chuleona y tenía más inutilidades que las de esa marca. Jez y Min, desde aquí os digo; Moleskine es un mojón (la cuarta acepción de la RAE).
Después de ir por debajo de la plaza España (debajo de debajo vamos, subterráneamente), donde mi frikacompañante se compró en un chino una lata de veteasaberquécoñoeraeso rojo, y donde casi me convenció para que yo me comprara una igual pero en negra (esta vez no pasé por el aro), nos fuimos al Jardín Secreto.
Dicho jardín, es una cafetería incluida ya en mi lista de "Cafeterías Quéagustito Sestá", donde ponen una tarta llamada "Muerte por chocolate" que es una estafa, porque yo aquí sigo... Aunque Guildor... no sé yo... Guildor, deja un comentario para asegurarnos de que lo de muerte por chocolate es una metáfora. Si no, asumiré que valía lo que pagamos por ella.
Además de seguramente no morirse, Guildor ha hecho que se me caiga un mito. Ya he dicho que
yo adoro "El Internado" -además de por el cocinero-. No sé para que lo compartí con él porque, además de descojonarse, llamó a un colega que es uno de los guionistas de dicha serie y le contó mis cavilaciones, y entonces ya fueron dos riéndose de mí. Me pasó el teléfono, para que pudiera hablar con el semidios del guionista, y yo astuta y sutil le dije que "quiero un hijo tuyo" a lo que él respondió; "tía, en serio, no tenemos ni puta idea de lo que va a pasar en el siguiente capítulo cuando estamos escribiendo el que toca". Y el mito se me cayó, porque yo pensaba que la historia ya estaba más que pensada y razonada, y que controlaban mogollón todo lo que iba pasando. Nada. Todo mentira.
Después de cuatro horas aguantando a Guildor (guionista él también además de luchador contra el crimen) dije: "por favor, ya basta, necesito irme a casa y tenderme a solas". Fue agotador, me hizo andar tanto y subir tantas calles, que pensé que lo hacía a posta para hacerme bajar la lorza.
Pero fue una tarde genial y la repetiremos, si Guildor aún vive y si quiere que vuelva a ponerle la cabeza como un bombo con mis quejas y mis petardeces. Porque aguantarme a mí tampoco es moco de pavo. Si no, que os lo diga él.